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martes, 26 de abril de 2016

Prisiones, rehabilitación y políticas gubernamentales: España vs. USA.

Prisiones, rehabilitación y políticas gubernamentales: España vs. USA.

Hace unos días se presento en Madrid un informe, por parte de ROSEP, - Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario - en el que se plantea que sobra la mitad de la población penitenciaria en España. ROSEP es una organización que coordina más de 55 entidades que trabajan por la reinserción de los presos. Este informe muestra una evidencia que los criminólogos ya llevan unos años diciendo: que el numero de presos en las cárceles españolas es excesivo, que no se corresponde a nuestra realidad social y criminológica. Esta afirmación se sustenta no únicamente de planteamientos más o menos “idealistas o humanitarios” sino en el análisis empírico de contrastar las tasas de delitos de España, una de las más bajas de Europa con un 27% menos que la media de la Unión Europea de los 15, con las tasas de encarcelamiento, una de las mas altas de Europa, un 32% más que el promedio europeo. 


También, me gustaría añadir, que este exceso de presos encarcelados - que no de condenados por delinquir - se ha producido en muchos países europeos. En estos países, como Holanda, Alemania, etc..  han procedido a tomar medidas adecuadas para reducir esa población de penados en condiciones de privación de libertad y esta política no ha representado un aumento de los delitos ni de la inseguridad genérica en la sociedad.

 A la vez, más o menos sobre los mismos días, el presidente Obama se reunía en una cafetería para comer con un grupo de expresos y compartir las iniciativas de su gobierno para conseguir una reducción masiva de presos en las cárceles federales y estatales de Norteamérica. 


En los USA llevan ya tres legislaturas enfrentando directamente el problema de la “supermasificación” penitenciaria y la reinserción de los excarcelados. Los USA tienen un gravísimo problema con la enorme población de presos, la mas grande de todo el mundo. Tienen una tasa 6 veces mayor que la de los países europeos (15EU). Actualmente en los USA se han tomado muy en serio lo de la reducción de presos y su reinserción social. Con muchos años de retraso con respecto a las acciones análogas tomadas con los delincuentes encarcelados en Europa, los norteamericanos se han dado cuenta de que su realidad penitenciaria es anacrónica, muy injusta, poco eficaz y muy cara, extremadamente cara. Y han decidido resolver este problema. Han proclamado nuevas leyes para la reinserción, destinando muchos millones de dólares para hacerla realidad, etc.. Estas medidas son un “aparador” para ver como evolucionan estas nuevas medidas que, aunque solo sea por su actualidad, se ponen en la delantera de las medidas de reinserción. La mayoría de estas medidas tienen en cuenta tres cosas: producir excarcelamientos de presos condenados por delitos no-violentos y de bajo riesgo de reincidencia, facilitarles formación educativa para disponer del título de bachillerato (o similar) y dotar a las entidades sociales (equivalentes a las que aquí llamamos del Tercer Sector) de fondos que ellas mismas gestionan – en programas  para que atiendan a los presos y antiguos presos en sus necesidades de vivienda, salud, trabajo y otras análogas.

President Obama visitando una prisión en Reno (Nevada,USA)
Podemos pensar que el problema del encarcelamiento en España y en los USA es muy diferente y seguramente es así. Las magnitudes de las tasas de encarcelamiento en USA multiplican por 6 las de España y son un “gravísimo problema” social en los USA. Pero la realidad de las dificultades, a nivel personal, de la reinserción son esencialmente las mismas, con la salvedad de que en nuestro país los recursos sociales son mucho más potentes que en los USA. 

Los presos cuando acaban sus condenas tienen muy difícil encontrar trabajo, vivienda, recursos sociales, etc.. y este problema no es nuevo. La actitud del gobierno norteamericano, con su iniciativa “The Second Chance Act”, el programa “Re-entry” y, ahora la “Fair Chance Business Pledge” nos muestran un compromiso firme para conseguir la reinserción por medio de la acción combinada y coordinada del Estado y las entidades sociales. 

Alguna lección podríamos aprender de esta iniciativa de la que somos testigos.


domingo, 17 de abril de 2016

Formación forense y criminológica especializada en Valoración de Riesgo de Violencia Sexual, de Género y Juvenil 

(ANUNCIO). 


10 y 11 de Junio en el IL3 de la Universidad de Barcelona. 


                                                     MAS INFORMACION  



HCR-20 V3 y RSVP: Actualización y nuevos instrumentos de valoración del riesgo de violencia.

    Desde Enero nos presenta una interesante novedad en los instrumentos de valoración de riesgo de violencia en español. Se han publicado el HCR-20v3 y el RSVP y están disponibles en la editorial de la Universidad de Barcelona. También en esta ocasión la traducción y adaptación de las versiones al español ha sido realizada por los miembros del Grupo de Estudios Avanzados en Violencia de la Facultad de Psicologia de la Universidad de Barcelona (GEAV)


      El HCR-20v3 es la nueva versión del “clásico” HCR-20, el “gold estándar” de los protocolos de valoración de riesgo de violencia física interpersonal mas utilizado, tanto por profesionales de la salud mental como del ámbito criminológico. La versión 2 del HCR-20 (también disponible en español en la edición de la UB, aunque esta agotado y no se reeditará más) se publico en 1997 y, desde Canadá, se ha extendido a todo el mundo. En España editamos la versión en español en 2005 y hoy es la herramienta de predicción del riesgo más utilizada también en español (Arbach y otros, 2015). La nueva versión, la V3, ha sido adaptada por la Dra. Arbach y el Dr. Andres-Pueyo, representa un importante cambio y mejora sobre la anterior versión. Aunque sería muy largo describir todas las innovaciones es relevante mencionar tres importantes cambios: una extensa delimitación de que es la violencia interpersonal y como predecirla en contextos de intervención profesional, una redefinición de los ítems del protocolo y el énfasis en los procesos de gestión del riesgo. Con estos cambios la mejora en la eficacia predictiva y validez práctica ha aumentado notablemente.

     
El RSVP es un protocolo, inicialmente diseñado en 2003, que complementa de forma adecuada el SVR-20 que es la herramienta específica de valoración del riesgo de violencia sexual. El RSVP es un instrumento que introdujo novedades en los procesos de gestión del riesgo de violencia sexual al centrarse en los factores dinámicos y, por tanto, de una utilidad en los procesos de tratamiento con los agresores sexuales. La edición española ha sido adaptada por el Dr. Loinaz, la investigadora T. Nguyen, el experto en delincuencia sexual J. Carlos Navarro y el Dr. Andres-Pueyo. Una de sus innovaciones más destacadas es la inclusión de indicaciones de gestión y el análisis de un caso práctico completo con sus soluciones. Disponer de la edición en español será, sin duda, una ayuda a los profesionales del ámbito penitenciario, hospitalario y forense que trabajan con este tipo de casos de gran trascedencia y complejidad. Su “antigüedad” no le resta utilidad para la práctica profesional. Los usuarios del SVR-20 podrán complementar de manera optima su practica profesional de la gestión de los agresores y abusadores sexuales.


      Dado que  la eficacia del uso de estos instrumentos depende del entrenamiento práctico con ellos, desde el GEAV y gracias al IL3 vamos a reeditar un seminario monográfico de dos días de preparación profesional en el uso de estas guías.  Además de formación en HCR-20 v3 y RSVP, en el taller de formación se realizará el entrenamiento también en SVR-20 y SAVRY, de este modo se completa la oferta formativa en las herramientas más importantes disponibles en español para la valoración del riesgo de violencia.

Los interesados en este futuro seminario (Junio 10 y 11 en Barcelona) pueden utilizar el siguiente correo electrónico para reservar una plaza o pedir mas información en: geav@ub.edu

sábado, 2 de abril de 2016


El abusador sexual infantil: entre el delincuente peligroso y el ciudadano socialmente bien integrado.


Profesores y maestros, sacerdotes, voluntarios, sanitarios, trabajadores sociales, psicólogos y entrenadores deportivos, entre muchos otros profesionales que trabajan con menores aparecen con cierta frecuencia en los medios de comunicación entre los imputados y condenados como abusadores sexuales de menores. También muchas otras personas, sin una identidad profesional particular, lo son. La pederastia y la pedofilia no son exclusivas de ningún entorno profesional aunque obviamente se dan con más frecuencia en aquellos contextos en que los adultos y los menores conviven más allá del entorno familiar. Estas conductas y preferencias sexuales las presentan muy mayoritariamente hombres, de distintas edades, grupos sociales y también en diferentes culturas. Muchos adultos violentan sexualmente a menores que son sus propios hijos o hijas, familiares o conocidos. Otros victimizan a desconocidos de su mismo sexo o del contrario, eso si, siempre y generalmente menores de 13 años.

La imagen estereotipada del agresor sexual lo representa como alguien incorregible, despreciable, despiadado, sin moral, cruel y vicioso. Es impensable que una persona “normal” pueda realizar esas acciones, pero la realidad no es así. Los agresores y abusadores sexuales de menores y niños son muy variados y heterogéneos. Los hay con graves limitaciones psicológicas y personales, con biografías desgraciadas y que viven situaciones muy penosas, pero no todos ellos son así. A los efectos de conocer sus peculiaridades y poderlos identificar con mayor seguridad, hemos de distinguir aquellos que podríamos reconocer como socialmente exitosos y bien adaptados, de aquellos que están socialmente desadaptados y desarraigados. Entre los primeros clasificaríamos a los que estos días están siendo denunciados y presentes en el debate público en Barcelona por los abusos denunciados en el colegio de los Maristas de Sants-Les Corts.


Noticia de El Pais
Noticia de El Pais


La anterior diferenciación entre agresores sexuales y abusadores de menores distingue a los “socialmente exitosos” de los “socialmente inadaptados”. Esta distinción es muy importante a efectos de la prevención porque cada tipo requiere de estrategias preventivas diferenciadas. Naturalmente que esta distinción se acaba cuando se denuncia, juzga y condena a estos delincuentes, pertenezcan a uno u otro de los dos grupos, porque en términos generales la aplicación de la ley implica analizar la legalidad de sus acciones. Pero para detectar y prevenir el riesgo de nuevos abusos o agresiones la pertenencia a un grupo u otro es importante.


Detectar a los abusadores y agresores sexuales de menores del primer grupo, los “socialmente exitosos”, es muy difícil. Lo más problemático es reconocerlos y denunciarlos. Con este grupo se cometen muchos falsos negativos ya que, ante las acusaciones de abusos,  nadie cree que sean sus autores y se toleran muchos hechos punibles por parte de su entorno profesional o familiar. Esto dificulta mucho la prevención de la violencia sexual en contextos educativos y asistenciales e incluso también a nivel intrafamiliar. Por ello cuando se descubren sus acciones – dejando de lado la sorpresa e incredulidad que provocan – impacta la cronicidad de su historial delictivo, a veces años, y las numerosas víctimas producidas. Con este grupo la tarea preventiva primordial es detectarlos y así evitar su actuación silenciosa y secreta.

El grupo de abusadores y agresores sexuales de menores “socialmente inadaptados”, los que generalmente se identifican propiamente como “delincuentes sexuales”, suelen ser pertenecientes a grupos de personas en riesgo de exclusión social, delincuentes mas o menos crónicos y con múltiples problemas de adaptación social. Con este grupo las cosas suceden un poco a la inversa. Aquí la problemática preventiva no se concentra tanto en la detección precoz, que también seria deseable, sino en la intervención posterior a la condena penal. Se trata de gestionar sus riesgos (toxicomanías, desajustes psicosociales, etc. ), por otra parte muy comunes a los que tienen los delincuentes comunes de origen marginal y de grupos de riesgo de exclusión social, para reducir la reiteración de nuevos actos de violencia sexual contra menores. Los programas de rehabilitación para penados, aquí, son imprescindibles para una buena prevención futura.


Las agresiones y abusos sexuales contra los menores son una realidad y constante histórica que, creemos y deseamos, están empezando a dejar de ser impunes en términos sociales y comunitarios. Legalmente hace mucho tiempo están tipificados como delitos. Ahora toca prevenirlos. Afortunadamente cada vez nuestras sociedades son mas intolerantes con la violencia, con todos los actos violentos, y los abusos sexuales a menores lo son, pero esto no debería significar lo mismo que ser intolerantes con sus autores. Hay que atender a las víctimas y, también, a los agresores para prevenir la continuidad de esta y de cualquier otro tipo de violencia.