miércoles, 8 de marzo de 2017

Profesores de Universidad

De vez en cuando en este blog, que leen muchos colegas mios que son profesores de Universidad, incluyo algunos contenidos que no son muy acordes con el título del blog. Hoy quiero escribir un comentario acerca de la dedicación profesional y la carga docente de los profesores universitarios.





Son las 8,15 de la mañana, voy en coche hacia mi oficina de la Universidad para empezar un día de trabajo más o menos ordinario. Acabaré, según mi encargo docente, a las 21,30 porque tengo una sesión de un Master (oficial) que estoy haciendo durante unas semanas y que va de 18,00 h. a 21,30 h. Otros días acabo mucho antes. Mientras voy en el coche oyendo un poco de música suena el teléfono, lo atiendo con “el manos libres” que me dice que me llama una estudiante a la que le dirijo el doctorado. Está en otra ciudad distinta de la mía y por eso hacemos tutorías por teléfono.  Me comenta que en una de las últimas lecturas que le he recomendado, ha encontrado una idea que le va bien para incluirla en el diseño concreto de un estudio de su tesis. Discutimos un poco sobre el artículo y le digo que me mande un pequeño borrador por email, etc.. El trabajo de esta estudiante en su tesis va bien y creo que la acabará con éxito (tengo experiencia en esto de dirigir tesis porque ya llevo, como director, bastantes finalizadas y me atrevo con el pronóstico) y no es la única vez que las tutorías son por teléfono (incluso presenciales) pero fuera de los horarios formales de trabajo.


Tengo dedicación completa a la universidad y soy funcionario (¿especie a extinguir?). Llevamos muchos años recibiendo un mensaje indirecto y también, a veces, muy directo por parte de los equipos rectorales y otras autoridades, acerca del cumplimento de la carga docente de los profesores. Parece raro que después de tantos años de existencia de la Universidad, haciendo más o menos lo mismo, haya que estar diseñando, permanentemente, todo de nuevo e inventando normas sobre la dedicación docente de los profesores. 



Los profesores de Universidad somos un grupo de profesionales con un importante componente motivacional, en general bastante responsables de nuestras obligaciones a los que no nos deberían poner demasiadas “normas” para que cumplamos nuestra tarea. Claro que habrá quién no cumpla con sus obligaciones y a éstos habrá que afearles sus incumplimientos – incluso aplicar otras regulaciones – pero que los gestores de la Universidad vayan todo el día con la calculadora y el Excel para controlar la dedicación y el trabajo docente es ineficiente y trasnochado. Hay muchas otras formas de conseguir los resultados que todos buscamos, la formación de los estudiantes, contando con la colaboración y el esfuerzo de los profesores de Universidad. Quizás no es necesario que nos pongan en la Universidad comida gratis a cualquier hora, ni gimnasios libres en los centros, ni “coachs” que nos ayuden a sobrellevar el estrés. Un poco más de confianza y más libertad para llevar a cabo nuestra tarea docente probablemente daría mejores resultados que los que da ir siempre con el sonsonete de las horas de clase y tarima.  


Cuando acabo la llamada, ya se ha acabado la pieza musical que oía, la pantalla del teléfono me indica que hemos hablado de la tesis 19,23 minutos (es lo que tiene la tecnología, que es muy precisa). Soy profesor a tiempo completo, con unos cuantos quinquenios y sexenios (porque soy más que talludo) y a veces me pregunto: ¿dónde anoto este tiempo que, sin duda, es de dedicación docente? ¿cómo va a saber el gestor de la carga docente de mi universidad que este tiempo también es de docencia, no solo cuando estoy en la tarima con mis estudiantes alrededor?

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jueves, 23 de febrero de 2017

Feminicidios en España:Enero-Febrero de 2017..... que se puede hacer mas?


Feminicidos, parricidios y suicidios:¿qué más se puede hacer para evitarlos?



EN AGOSTO DE 2015 PUBLIQUE ESTE POST. EN LOS MESES ENTRE JUNIO Y AGOSTO HABIAN SIDO ASESINADAS 15 MUJERES....

ENTRE ENERO Y FEBRERO DE 2017 YA SON 16....

ES INTOLERABLE... POSIBLEMENTE NO SE PUEDAN ERRADICAR DE FORMA ABSOLUTA ESTOS SUCESOS, PERO HAY QUE CONSEGUIRLO....  ESPECIALMENTE AQUELLOS DONDE YA HABIA CONOCIMIENTO, DENUNCIAS Y ANTECEDENTES DE VIOLENCIA CONTRA LA PAREJA QUE, FINALMENTE, ES ASESINADA POR SU PAREJA O EX-PAREJA








Esto es lo que decía el post de Agosto de 2015, desgraciadamente sigue siendo válido....

Estos tres últimos meses, desde Junio hasta hoy, están siendo terribles en cuanto refiere a la violencia de género, familiar, doméstica, contra la pareja o machista. Quizás es el período más negro en lo que va de siglo y ahora se sigue este tema con atención y de forma detallada. Casi se han multiplicado por dos las muertes de mujeres y sus familiares de las que hasta Junio habían sucedido en España este 2015. Esta acumulación de crímenes son casi una excepción en la serie histórica de los últimos 15 años. La estadística nos indica que, con una cierta estabilidad anual, en promedio, mueren asesinadas unas 60 mujeres por sus maridos, novios, parejas o exmaridos, exnovios o exparejas. Una de las tasas mas bajas en la UE pero que debería recudirse a cero. En otras dos o tres ocasiones anteriores se había producido alguna situación semejante de acúmulo de casos criminales. Así, en Cataluña, en trece días de Diciembre a Enero de 2010 se sucedieron 5 feminicidios. A esta estadística tremenda de feminicidios hay que unirle diversos parricidios y suicidios en el contexto doméstico, familiar y de pareja. Son cifras que producen escalofrío. Otra vez la brutalidad desatada de 14 hombres ha asesinado a las mujeres que eran sus parejas o exparejas, a sus hijos e hijas y también a otras víctimas (madres, suegras, amantes, amigas…). En varios casos, al menos 4, los autores de esos delitos se han suicidado inmediatamente después de los crímenes por ellos perpetrados.

(Andres-Pueyo, 2015)

En todos los casos se ha superado el límite moral y legal de actuar contra la vida de las mujeres de una forma intencionada, voluntaria y consciente. Entre las causas se encuentran el desprecio a la mujer y a la familia, el odio a sus parejas, la ofuscación machista, la ira descontrolada, los celos sexuales, los deseos de venganza, la obcecación, la frustración por la ruptura sentimental y el dominio que a veces comporta y, también, el convencimiento patológico de que debían comportarse así ya que con la muerte se  resolverían sus problemas, fuesen reales o imaginados. Todos estos factores, a los que se les unen muchas veces el desequilibrio emocional, la disponibilidad de armas y la intoxicación etílica, entre otros factores de riesgo, anidan en la mente del agresor y le llevan a tomar la criminal decisión de acabar con la vida de la mujer que es o a sido su pareja sentimental. Esa decisión se extiende, incluso, a sus hijos y otros allegados. La motivación es dañar a la mujer, producirle la muerte o un dolor intenso, crónico e incapacitante. La intención de matar es lo que guía al maltratador feminicida, al asesino machista que pone por delante su egoísmo y desconsideración frente a los preceptos éticos, morales, legales y humanitarios.



Como es natural toda la sociedad, los políticos, los gobernantes, los “opinadores” y cualquier ciudadano y ciudadana se alarman ante estos hechos de los que la prensa se hace eco puntual. Llenos de consternación piden el final de estos asesinatos, demandan a los que pueden tomar medidas y ordenar leyes que sean capaces de mejorar la prevención de estos hechos. Pero, desgraciadamente, no es tarea fácil y menos aún exclusiva de la policía, los jueces y otros responsables de la seguridad. En esta tarea, por mas que esté dicho es bueno repetirlo, la colaboración de todos los organismos del Estado (servicios sociales, sanitarios, laborales, etc..), de la llamada “sociedad civil”, etc.. es imprescindible. Y no es una frase hecha, una idea comodín, es imprescindible. La principal razón de esta exigencia es que la gran mayoría de estos graves delitos se conocen sin que antes hubiese una detección precisa de esa realidad o potencialidad dañina. Solamente entre un 22-25% de estos feminicidios tenían antecedentes policiales de denuncias en un plazo anterior a un año y por tanto la primera noticia de esta realidad violenta es el mismo hecho que la trae a primer plano de la actualidad.

Frecuencia de asesinatos de mujeres con referencia a si había denuncia anterior (fuente Gobierno de España, 2015)

La lucha organizada y perseverante contra la violencia de género es algo que ya forma parte de nuestra legislación y realidad social. En general las cosas no se han hecho del todo mal y, en contra de lo que piensan algunos, la promulgación de la Ley Orgánica contra la Violencia de Género y otras iniciativas públicas han ayudado a que, en el conjunto de los fenómenos que agrupa la violencia de género, éste fenómeno se haya reducido. Pero esta visión está distorsionada por la de los asesinatos de mujeres. Utilizamos este índice como único termómetro de la lucha contra la violencia de género y esto es poco preciso. Claro que lo más grave de la violencia es el asesinato, pero la evaluación de la eficacia de la lucha contra la violencia de género no pasa solamente por “contar” las muertes, hay otros indicadores más válidos y fiables que han demostrado la mejora en este terreno. Pero el problema de los feminicidios tiene interés por sí mismo y debe enfrentarse con estrategias más complejas y especializadas que el resto de fenómenos de la violencia de género, aquellos menos graves en términos de consecuencias para la víctima.

La prevención de los asesinatos de pareja en el contexto de la violencia de género es extremadamente difícil. A la baja prevalencia de estos hechos, que los convierten en prácticamente impredecibles, se le junta la relativa imprecisión predictiva de los protocolos de valoración de riesgo, sobre todo para anticipar el feminicidio y la inexistencia de claros predictores propios y específicos del feminicidio bien contrastados.



Se habla de mejorar el sistema de valoración del riesgo policial de violencia de género para combatir los feminicidios, por otra parte uno de los más sólidos de los que existen en Europa y otros países avanzados en esta temática. Mejorar la capacidad predictiva es una medida adecuada por sí misma porque estos instrumentos hay que calibrarlos y ajustarlos de forma continuada en relación a los cambios sociales y la dinámica de la lucha contra la violencia de género. Pero esta medida no es suficiente, ni su mejora comportará una reducción significativa de estos crímenes. Hay dos razones que avalan la anterior afirmación: la primera es que de los casos de feminicidio solamente se tiene información de denuncias o maltrato anteriores en un escaso 22% al 25% y por tanto por más que se mejore la capacidad predictiva el máximo efecto de su acción preventiva será escaso (solo afectaría al 25% si se anticipara sin error  - algo totalmente imposible - todos los posibles futuros feminicidios). La segunda es que en muchos casos de feminicidio no hay historia conocida ni significativa de problemas de violencia de pareja. Esta es una importante paradoja que no es fácil comprender, pero que hay que tener presente para diseñar una política preventiva. La mayoría de los feminicidios no son siempre el final de una historia larga de maltrato físico o psicológico conocida y detectada, muchas veces lo son pero en otras ocasiones suelen estar asociados a crisis existenciales y anímicas muy profundas del agresor en conflicto (real o imaginado) con su pareja. Estas crisis están vinculadas a la separación y el abandono por parte de la pareja, a la perdida de los hijos, etc.. y por eso es relativamente frecuente la comisión del feminicidio y el suicidio o la entrega a la policía a continuación. Esta asociación entre asesinato y suicidio o entrega del agresor es casi única en los feminicidios comparados con otros tipos de asesinato. Muchos de estos asesinos afirman que era la “única solución” a su problema con la pareja. Reconocen la autoría de esa conducta delictiva, saben de lo inmoral, ilegal y rechazable de la misma, pero indican, insisten y, sin aparente perdida de la racionalidad, que debían hacerlo.

Y ¿qué podemos hacer para prevenir los feminicidios?. En particular la prevención de los asesinatos de pareja se fundamenta en la detección precoz, la valoración del riesgo específico de “feminicidio”, no de violencia de género en un sentido genérico (lesiones, humillaciones, amenazas..), sino de ese resultado letal y la adopción de estrategias de gestión de ese riesgo de feminicidio. Las valoraciones propias de un posible y futuro feminicidio se han de activar cuando haya indicios de ese hecho. Entre estos indicios aparecen, sobre todo las amenazas y las ideas, fantaseadas o declaradas, de cómo realizar el feminicidio, también  las amenazas directas de asesinato de la mujer – especialmente si la mujer les da credibilidad y le atemorizan - y suicidio del agresor. Estos indicios adquieren gran valor cuando se dan en un escenario inmediato de separaciones muy contenciosas, cuando el hombre tenga ideas suicidas o haya tenido episodios de depresión grave en su biografia o cuando se manifiesten ideas de obcecación y predominio absoluto de la situación de conflicto con la pareja que ocupan toda la esfera mental y emocional del varón y ocupen toda su conciencia presente y futura, etc.. No hay ningún indicador “preciso” de un futuro feminicidio, pero los técnicos tienen que estar preparados para prever este escenario, considerar la posibilidad de que aparezca y valorar su probabilidad de forma concreta y no necesariamente subordinada a la continuidad de la violencia de género en casos donde la historia de la pareja tiene este factor de riesgo registrado.

Items del Danger Assessment Tool especifico para predecir feminicidios (adap. española Andres-Pueyo, 2008)

Resultados de valoración del riesgo de feminicidio del DAT

Una última consideración obtenida de la experiencia de otros países que han dedicado esfuerzos en esta lucha preventiva de los feminicidios. Los responsables judiciales y policiales deberían activar con una cierta urgencia los llamados “comités de evaluación post-feminicidio” que, análogamente a los comités de expertos que analizan los accidentes aéreos, reconstruyan los sucesos y los hechos inmediatamente anteriores a cada feminicidio para intentar discernir que factores son los más relevantes en estos casos y, así generalizar estos descubrimientos en los procesos de valoración de riesgo de feminicidio futuros. Hay que tratar, por cualquier medio, de avanzar en el conocimiento y obtener nuevas evidencias de los determinantes específicos de estos crímenes, sino la tarea de su prevención es posible que siga siendo casi imposible.

jueves, 2 de febrero de 2017

Violencia Juvenil en la Escuela:¿Que podemos aprender de Columbine?


Hoy en el periódico "ESCUELA", editado por Wolters Kluver, la periodista Saray Marques ha publicado un articulo sobre violencia juvenil. En esta pieza se recogen algunos comentarios realizados en una entrevista que me hizo hace unos días. El motivo de la entrevista eran los sucesos violentos de un IES de Villena (Alicante). En este IES un estudiante de 17 años atacó a sus compañeros con una navaja produciendo de años a varios de ellos. Actualmente esta internado en observación en un centro hospitalario. La autora relaciona estos hechos a la luz del libro, publicado por la madre de uno de los protagonistas de la matanza de Columbine (USA), sobre el papel de la educación familiar en los problemas de los adolescentes.


A continuación transcribo el contenido de la entrevista.

¿Qué podemos aprender de Columbine? 31-1-2017 | Wolters Kluwer | Saray Marqués 

Cualquier acción violenta en un instituto, perpetrada por un estudiante, está llamada a copar titulares, pero ¿se pueden prevenir sucesos de este tipo? ¿Se puede extraer alguna lección para evitar que se repitan? 
El pasado viernes nos sorprendía un suceso violento en un centro educativo. De momento, desde la Administración se pide "prudencia y respeto" para el menor que causó heridas de arma blanca a algunos de sus compañeros de su instituto de Villena (Alicante), tras irrumpir en un aula a segunda hora. A la espera de que se esclarezcan los hechos y la intrahistoria detrás de esta acción violenta puntual, y sin intención de generar alarmismo, tratamos de desentrañar con el profesor de la Universidad de Barcelona Antonio Andrés Pueyo qué late detrás de hechos aislados como este. 

Pueyo es experto en predicción de la violencia, agresión y personalidad y dirige el Grupo de Estudios Avanzados en Violencia de la UB, donde es catedrático del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Precisamente en esta universidad acaba de lanzarse un curso de posgrado para todos aquellos profesionales del campo educativo, social o criminológico que deseen ahondar en esta materia. 


¿Ha habido un antes y un después de Columbine (la masacre en un centro de secundaria de EEUU en que dos alumnos, en abril de 1999, acabaron con la vida de 12 compañeros y un profesor y se suicidaron)? 
Es cierto que desde entonces ha habido graves atentados en las escuelas, baste recordar Sandy Hook. Han pasado muchas cosas en estas dos décadas, pero no sé hasta qué punto se puede relacionar con Columbine. Lo que sí es cierto es que en este tipo de temas se mezclan muchos factores. En el último caso que nos ocupa, el que ha sucedido en Alicante, todavía tenemos poca información, y es necesario un estudio retrospectivo, con detalle, intentar reconstruir todo lo que pasaba antes de que sucediera esto, que es algo siempre sorpresivo. Sin embargo, en casos análogos después se ha descubierto que había indicios de que podía pasar. Creo que es muy importante diferenciar los problemas de convivencia de estos sucesos violentos tan graves. Si no, es como querer comparar una pelea en un bar por un partido de fútbol con un asesinato. Siguiendo con esta analogía entendemos que estos sucesos tan graves tienen más que ver con el asesinato que con la pelea del bar. En casos previos, como en el asesinato en Cataluña de un profesor por un menor, se ha descubierto cómo ese menor sufrió un problema muy grave de salud mental, que apareció bruscamente. Por eso, a la hora de prevenir, es muy importante definir qué es lo que se quiere prevenir, para saber cómo hacerlo, si el bullying y las peleas entre grupos en el colegio, la mala convivencia o la mala conducta o ataques violentos del tipo que venimos comentando. Si uno cree que con un plan va a eliminar todo es un poco iluso. Es como definir un plan para eliminar todas las enfermedades: no es lo mismo la diabetes, el cáncer, el alcoholismo o la gripe. Se pueden dar buenas pautas generales de salud, pero la prevención ha de pasar por la detección precoz y la intervención preventiva específica. Igual con la violencia, tanto para la extremadamente grave como para la cotidiana, cada una en su nivel. Hay que tener en cuenta que no siempre el que se comporta mal en el patio es luego el que se transforma en asesino. Hay que distinguir muy bien esos niveles, y hay que tener en cuenta que la prevención no es fácil, es compleja, tiene muchas teclas… 

¿Hasta qué punto se pueden prevenir estos actos violentos extremadamente graves? 
La prevención de la conducta violenta grave en las escuelas pasa por implementar procesos de seguimiento muy individualizados. Hay niños cuya educación es complicada, con problemas desde muy pequeños, que conviene identificar y cuanto antes mejor. Hay que saber también que existe el 1 / 4 Si se quieren prevenir problemas de convivencia pueden funcionar las estrategias de educación emocional, colectivas, enseñar a los niños a resolver los conflictos sin violencia Hay que cuidar la observación genérica y preocuparse por el desarrollo individual de cada chico, y estar atento a las señales de alerta, cuidando aspectos como la salud mental, el consumo de drogas, los grupos, los cambios bruscos en el devenir individual… riesgo de estigmatizar, por lo que se requiere mucha sensibilidad y precisión, y no alarmarse, porque sucesos como el último, de Alicante, son muy infrecuentes, no hay que asustar a toda la comunidad ni empezar a poner arcos para detectar armas en las escuelas, que sería como querer matar moscas a cañonazos. Ha pasado esta vez, pero no pasa cada semana: una vez en Madrid; otra, en Cataluña; otra, en Galicia… Conviene hacer seguimiento y distinguir: si se quieren prevenir problemas de convivencia pueden funcionar las estrategias de educación emocional, colectivas, enseñar a los niños a resolver los conflictos sin violencia. Si se quiere prevenir la violencia grave es fundamental la detección precoz de posibles casos, preocuparse por el estado de los niños y adolescentes con más problemas. Pero no tiene sentido evaluar con algún tipo de "test"a todos los niños, porque además estos casos tienden a escaparse de las evaluaciones más corrientes y habituales. 

Habla de las niños/adolescentes con más problemas, ¿es entre ellos el acoso escolar uno fundamental? 
Sí, se sabe que los chicos y chicas que han sido victimizados, en ocasiones, cuando van creciendo, se convierten en agresores. Es un cambio de rol en que el sufrimiento y maltrato recibido les dan razones de venganza, de tomarse la justicia por su mano. Si además son personas con dificultades emocionales y de regulación conductual, es como echar gasolina al fuego. El seguimiento de estos casos es importante, con programas de prevención generalizados y de detección precoz que nos ayuden a anticiparnos. 

¿Es la escuela un lugar privilegiado para hacer ese seguimiento? 
Sí, hay que tener en cuenta la historia personal y familiar, que puede condicionar situaciones complicadas, pero sí, en la escuela muchos de esos niños son observados a lo largo de mucho tiempo. Es, en este sentido, un lugar privilegiado de observación. Cierto es que no hay reglas ni índices matemáticos y precisos para predecir el comportamiento futuro de un niño o adolescente, solo aproximaciones relativas: "Si de pequeño hacía tal cosa tiene más probabilidades para, de mayor…" pero la escuela, el contacto con los padres, los servicios médicos y sociales, son claves para la detección precoz y la gestión de los riesgos a lo largo del desarrollo. En ocasiones el indicador es un cambio muy brusco en el chico. No es fácil. Ahí están las reacciones, tras los sucesos de este tipo "¡Cómo es posible, sacaba tan buenas notas!", pero siempre hay algo más, como que se interese por las armas… Luego nos daremos cuenta de que no se le puede quitar importancia a este tipo de cosas, pero desgraciadamente se suele ver después. Por eso es importante concienciar a los profesores, al entorno de los estudiantes, de que a veces pasan estas cosas, y que cambios bruscos, aparentes tonterías, se podrían haber utilizado para la prevención. 

¿Puede convertirse el instituto en un microcosmos asfixiante, en que además todo se magnifica, para estos chicos? 
En algunos casos son chicos que se sienten muy aislados… por lo que hay que intentar comprender muy bien las situaciones que vive cada uno de los estudiantes. En estas edades la escuela, el instituto, con sus relaciones personales, sus grupos, es el 80% de su vida, es casi todo. Es por eso un lugar que puede aportar una información excelente, pero que debe usarse con la debida discreción para no vulnerar los derechos individuales. Los educadores en general deben considerar que esto puede pasar, contemplar esta posibilidad. Si no piensas que te puede pasar no estarás capacitado para anticiparlo, pero tampoco puedes estar alarmado ni alarmar al entorno. No vale decir el "Esto en mi escuela no pasa"… hasta que pasa. Por eso hay que cuidar la observación genérica y preocuparse por el desarrollo individual de cada chico, y estar atento a las señales de alerta, cuidando aspectos como la salud mental, el consumo de drogas, los grupos, los cambios bruscos en el devenir individual… 

¿Solemos reaccionar con el "Nadie lo hubiera dicho de este alumno"?
 Es que es un asunto demasiado heterogéneo como para establecer un arquetipo… ¿Qué pasa, que si el alumno busca la bronca permanentemente, va vestido de militar, con tatuajes que llaman a la violencia, a nadie le sorprendería? Cuando sucede, que, como he dicho, es muy esporádicamente, intentamos encontrar la explicación, y el primer recurso es este: "¡Pero si era un chico normal y sacaba buenas notas…!". Pero eso son indicios, y no tienen que ver necesariamente con la conducta violenta: Un alumno con un trastorno mental puede sacar buenas notas, y, sin un trastorno mental, sacarlas malas, o puede que, de repente, se encuentre en un momento de crisis emocional importante. Todo esto es compatible. Y nadie desde que nace va con el estigma de que va a matar a alguien cuando llegue a los 30 años. Ocurre también con otro tipo de asesinatos, el "Saludaba en el ascensor…". Sí, hay "monstruos" capaces de matar a su pareja perfectamente identificables, pero también hay personas que un día, de repente, cometen un acto cruel que sorprende, como un feminicidio. 

Dentro de la prevención, ¿es clave la educación emocional? 
Sí, nos abre la vista, el horizonte. Hasta hace un tiempo, en un colegio, ¿qué niños preocupaban? Los que se portaban mal. Pero el niño que estaba sentado, inhibido, que no jugaba… preocupaba pero quizá el maestro habría respondido "Me preocupan más los otros". Si un niño está así, algo le pasa. La educación emocional nos aporta una visión integral del niño en la escuela, y es buena para detectar cambios. Si durante todo el trimestre el niño o adolescente va bien, pero empieza a mostrarse triste, cabizbajo, es importante conocer qué ha pasado. Igual es solo un cambio en el estado ánimo sin trascendencia, pero a veces no es solo eso. Los niños pasan muchas horas en las escuelas y conviene detectar sus necesidades emocionales. 

Empezábamos hablando de Columbine, ¿deberíamos tener en cuenta factores culturales que hacen imposible la comparación de EEUU con España? 
Bueno, hay algo que después de Columbine ha sucedido a escala global, y es que ahora la violencia escolar forma parte de la agenda de los responsables de las escuelas. En ese sentido, tuvo un gran impacto. La diferencia entre EEUU y España está en la disponibilidad de armas, mucho mayor en la sociedad americana. Aquí, cuando tiene lugar algún ataque, suele ser de una magnitud mucho menor, y tenemos la gran fortuna de contar con una red social muy fuerte (la asistencia social, médica, etc), lo que nos distingue también en el apartado de factores de riesgo que pueden desembocar en un hecho de esta tipología. En España cualquier adolescente está en general muy "monitorizado" socialmente, existe más o menos coordinación entre unos servicios y otros, lo que permite anticiparse a problemas que no conocemos porque no aparecen en las noticias, conocemos solo los que se han escapado del sistema, pues no hay nada absolutamente eficaz ni que lo detecte todo. En EEUU no existe seguridad 2 / 4 En España cualquier adolescente está en general muy "monitorizado" socialmente, existe más o menos coordinación entre unos servicios y otros, lo que permite anticiparse a problemas que no conocemos porque no aparecen en las noticias En la mayoría de los casos, en el proceso de educación paterno-filial siempre hay luces y sombras social, sanidad universal… eso afecta mucho al estado de los miembros de la sociedad más vulnerables a las enfermedades, la exclusión, etc. Al mismo tiempo, España es uno de los países menos violentos del mundo y de Europa. La tasa no es cero, pero no hay color. 

¿Sabe que la madre de uno de los autores de la masacre de Columbine se dedica ahora a prevenir el suicidio en adolescentes? 
El suicidio en la adolescencia, que es algo más frecuente de lo que se cree socialmente, suele ir asociado a problemas emocionales muy graves, a veces de aparición brusca y siempre trágicos. Los criminólogos saben que las ideas de suicidio y homicidio, y a veces esos comportamientos, suelen aparecer muy asociados. El suicida y el homicida muchas veces ven en este acto violento la solución definitiva de un conflicto que no saben cómo resolver. La experiencia de esta madre que educó a uno de los atacantes de Columbine, que se suicidio después de la matanza, parece ser que le ha animado a publicar este libro y atender a esta problemática. Educar a los hijos no es una asignatura fácil, especialmente cuando los hijos son "difíciles" de educar. Si son "fáciles", respetuosos, dóciles, amables, obedientes, cualquier persona vale para educarlos de forma prosocial, simplemente hay que dejar que las cosas fluyan, que los niños crezcan, y no interferir de forma negativa en ese proceso. Los niños fáciles no exigen a sus padres nada difícil, pero para los difíciles, los rebeldes, los complicados, no es suficiente con el amor, estos chichos ponen a prueba la capacidad educativa de los padres. Los padres deben ayudarles, acompañarles en el crecimiento, y evitar los riesgos e influencias negativas, hay que pensar que los padres también pueden hacer mucho daño a sus hijos. Es muy importante señalar que la mejor forma de prevenir la violencia juvenil es que los niños no sean maltratados ni objeto de abusos en el entorno familiar. Que los padres traten bien, no maltraten ni abusen de sus hijos, contribuye a reducir mucho el riesgo de la violencia juvenil. Pero con quererles mucho no vale, del mismo modo que ante una parálisis cerebral hay que acudir cuanto antes a rehabilitación, hay que ayudarles a andar… queriéndoles mucho a la vez, pero sin dejar de ir a la rehabilitación. La relación entre la práctica educacional y el resultado educativo es complicada: hay hijos que se comportan mal porque sus padres lo han hecho muy mal y otros que son difíciles y sus padres no han podido hacerlo mejor. En la mayoría de los casos, en el proceso de educación paterno-filial siempre hay luces y sombras. 

Ese es precisamente el título del libro de Sue Klebold, ‘El amor no basta’… 
Pueden darse explosiones emocionales, puede haber deseos de venganza mal encauzados, un trastorno mental transitorio, que creo que tuvo mucho que ver con lo que ocurrió en Columbine, en la que hay dos chicos y uno de ellos se deja llevar… En los hechos violentos en adolescentes es más habitual la intervención en grupo que en los de adultos, porque los adolescentes se influyen mucho entre sí. Dicho lo cual, quizás la madre es la persona menos objetiva del mundo para hacer un análisis. Es un descargo de conciencia, pero el mensaje que late detrás es que si tienes un hijo difícil, con problemas, la labor de educar es muy exigente, conviene esforzarse al máximo, y que no todo el mundo lo sabe hacer. Por eso conviene detectar pronto esos problemas, esas demandas específicas de los niños, con tres, cuatro, cinco o seis años en algunos casos. 

¿Cree que hay un efecto llamada cada vez que se produce un suceso de este tipo? 
Probablemente algo de efecto tiene, pero conviene analizar si es mucho o es poco, ese efecto. Además, ese efecto no es igual en todos los receptores de la información. Dar una noticia es fundamental para informar, para dar cuenta a la sociedad de lo que está sucediendo. Hay muchas razones para darla. Si hay un efecto copycat o imitación no se sabe con certeza, pero, en mi opinión, si lo hay, probablemente es muy pequeño. 


NOTA INFORMATIVA

El próximo día 23 de Febrero de 2017 se realizará una Sesión de presentación publica del curso de Experto en Gestión e Intervención de la Delincuencia y la Violencia Juvenil.

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