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sábado, 31 de enero de 2015

Concepción Arenal, Google y la reincidencia penitenciaria


Hoy, como casi todos los días desde hace ya no se cuanto tiempo, al abrir Google veo con agradable sorpresa que el “doodle” de Google está dedicado a Concepción Arenal. 
En el "doodle" la primera O es una frase "Abrid las escuelas y se cerraran las cárceles". La segunda O tiene es un busto de la escritora, Concepción Arenal Ponte pionera del feminismo, entre otras cosas, que nació en 1820 en Ferrol (La Coruña) y murió en 1893 en Vigo (Pontevedra). La combinación de su busto y la frase me han animado ha hacer este post.

El  motivo que ha llevado a los "doodlers" de Google a dedicarle el "doodle" de hoy a Concepción Arenal es el 195 aniversario de su nacimiento. La frase que incluyen en forma de lápida es de tremenda actualidad, al menos en los USA, donde llevan unos cuantos años empeñados en reducir la reincidencia de los delincuentes que salen de sus prisiones. Uno de los mejores procedimientos que han encontrado es, promover la educación secundaria de sus los presos y sobre todo de los ex-convictos cuando acaban su internamiento.

En en 1994 el Congreso de los USA, ante la ola de delincuencia especialmente violenta que se vivía en aquellos años, aprobó una ley que consagraba la llamada la política de "mano dura con el delito" y de la cual proviene la popular política de "Tolerancia cero" que tanto se ha extendido por nuestro entorno. Se destino muchísimo dinero a combatir el delito por medio, sobre todo, de la inocuización o lo que es lo mismo encarcelar e incapacitar a los delincuentes violentos y, sobre todo, a los reincidentes (the three strikes out). Esa política llevó a los USA a ser el país del mundo con más presos. En la actualidad hay más de 2 millones de presos (más de 7 millones si se incluyen los que cumplen otros tipos de sanciones penales). Y esa política, ¿disminuyo las tasas delictivas?. Los delitos en los USA se han reducido desde entonces, pero aún se discute si esta reducción fue provocada por esa política y en que medida. 

Parece que su efecto ha sido mucho más pequeño de lo que se esperaba. El delito, desde los '90 se ha reducido, pero el efecto del encarcelamiento masivo no ha sido la principal, ni tan siquiera la más importante razón de ese descenso. Esto lo ha descrito con gran claridad Joan Petersilia (abajo en la foto), una destacada criminóloga de la Universidad de Stanford, que ha descrito este fenómeno y lo ha denominado la "burbuja penitenciaria". 


Tan grave ha llegado a ser la situación de encarcelamiento masivo para la sociedad norteamericana, en términos humanos, sociales y económicos, que en 2008 el Gobierno de Busch proclamo la Second Chance Act, vigente actualmente destinada primordialmente a facilitar la reintegración social de los ex-convictos (unos 700.000 anuales). Su programa estrella, el Re-entry Program, promueve y financia iniciativas comunitarias para la reinserción. La iniciativa mas destacada es facilitar que los ex-presos acaben sus estudios, sobre todo secundarios, hasta el punto que a los que obtienen el certificado de haber acabado esos estudios, se les elimina de su expediente penal los antecedentes de haber estado en prisión para facilitar, entre otras cosas su acceso al mercado laboral a la vicienda y otras necesidades sociales. 



Un reciente estudio publicado en la Harvard Political Review analiza el efecto de eliminar los programas educativos de los presos, una de las medidas que se tomó en 1994 en las prisiones norteamericanas y que hemos comentado. Solamente sobrevivieron, mantenidos por iniciativas privadas, el 8% de los programas que existían hasta ese momento y desde los años '70. El resto, de programas educativos en las prisiones, financiados publicamente, se eliminaron. 

Este estudio revisa el efecto de la educación secundaria en la reincidencia delictiva. La mayoría de presos que estan en prisión en USA no acabaron la educación secundaria. En España solamente un 7% de reclusos ha acabado estos estudios cuando la media en España es del 22%: Esta es una de las razones principales de que tengan graves dificultades de encontrar empleo al finalizar su condena y consecuentemente tienen un riesgo elevado de reincidencia delictiva. Los delincuentes jóvenes reincidentes sin estudios de secundaria finalizados representaban el 82% del incremento del numero de presos entre 1990 y 2002.  Aplicando los programas educativos de secundaria (y finalizarlos) se reducía, en un 46%, su reincidencia al cabo de 3 años. Además cada 1$ invertido en esa formación producía una devolución de 2$ a los contribuyentes.

La educación reduce la delincuencia. Esta conexión parece de sentido común, y de hecho se ha investigado, analizado y confirmado en innumerables ocasiones, una de las últimas ha sido  un estudio, de 2007 realizado por la Universidad de Columbia, la Universidad de Princeton y la Universidad de la Ciudad de Nueva York, donde se ha evidenciado que acabar la educación secundaria reduce las tasas de delincuencia tanto de jóvenes como de adultos al impactar el comportamiento social y la estabilidad económica de los ex-convictos 

Por tanto la idea de Concepción Arenal, con su reajuste a la actualidad, del siglo XIX sigue teniendo vigencia. En nuestro sistema penitenciario y desde siempre, esta forma de intervenir nunca se ha olvidado y contribuye claramente a que los niveles de reinserción social de los presos sea mucho mejor que en los USA. Pero no hemos de perder el rumbo y olvidarnos de nuestras buenas prácticas penitenciarias: primar la rehabilitación por medio del tratamiento que claramente funciona, aunque sea todavía insuficiente para lo que todos deseamos. 

Otra de las frases famosas de Concepción Arenal, al menos en el contexto de la Criminología, es "Odia el delito y compadece al delincuente"  también tiene hoy día gran vigencia. La prensa nos informa de crímenes terribles, crueles y despiadados, que hacen mucho daño a las víctimas, su entorno y, en definitiva nos duelen a todos. A la vez somo espectadores de ver como entran a prisión viejos de más de 80 años, la propuesta del legislativo de penas de prisión quasi-perpétuas, de como campañas de televisión condenan al ostracismo social a los delincuentes de género y en general a la extensión de las campañas de "tolerancia cero" casi con cualquier tipo de delincuente. Los avances científicos aplicados a la intervención social nos dicen que si queremos reducir el delito lo mas eficaz es anticiparnos a la comisión de los delitos y después ocuparnos del delincuente para que no vuelva a reincidir. 

domingo, 18 de enero de 2015

¿Prisiones de Ikea?

El complejo problema de cómo reducir la delincuencia se mueve entre dos polos: la visión “humanitaria”, que propone ayudar a los delincuentes a convertirse en ciudadanos honestos, integrados socialmente y felices, o la visión “punitivista”, centrada en castigar a los infractores para que se corrijan y no vuelvan a delinquir.  

 Esta realidad dialéctica convive de forma dinámica y se puede observar en las oscilaciones de las políticas penitenciarias, ya que unas se decantan por la rehabilitación y otras por el castigo. La visión idealista propone equilibrar estas dos corrientes para resolver el problema de fondo, eliminar o reducir la delincuencia. Mientras tanto las políticas criminales – que regulan a su vez las políticas penitenciarias – y que se aplican en la práctica cotidiana por los encargados de hacerlo, dependen de decisiones legislativas. Estas, a su vez se apoyan en teorías, conocimientos, creencias y convicciones disponibles, facilitadas a los políticos y gestores públicos por especialistas, expertos y consultores con la intención de articular soluciones a los problemas de la delincuencia. La actualidad de estas políticas, que reflejan las posiciones descritas en el anterior apartado, son dos: las políticas de “mano dura/tolerancia cero”, las punitivas y las políticas “blandas” , o rehabilitadoras.

 Imagen de una prisión en Noruega

Entre la dicotomía de si las prisiones – por extensión – las políticas criminales, han de ser “de mano dura” o “blanda” solo cabe  una solución y no es la del “equilibrio entre ambas”. Esta solución la vamos a denominar “políticas criminales inteligentes”. Es decir han de ser soluciones complejas, de efectos seguros pero lentos y de baja intensidad, siendo eficaces y que se han de reajustar constantemente. 

Estas soluciones pasan por reformar el sistema haciendo los siguientes pasos: a) definir los objetivos concretos que persiguen estas políticas y las medidas que se imponen, b) aplicar soluciones que las evidencias científicas han demostrado ser eficaces y c) planificar de forma dinámica la aplicación de las soluciones, incorporando las innovaciones que el avance del conocimiento vaya descubriendo con el paso del tiempo.

El mejor exponente de la cristalización practica de la política criminal son las prisiones. Es cierto que no es el único elemento que constituye la política criminal de un estado y que cada vez deja su espacio de preeminencia a otras alternativas de cumplimiento de las penas. Pero todavía hoy la prisión o la cárcel es lo primero que, a todos, nos viene a la mente cuando pensamos en que hacer con alguien que ha cometido un delito o infracción: enviarlo a la cárcel.


La "Pantoja" entra en la prisión el pasado mes de Diciembre

Y la cárcel está, en nuestro entorno, más o menos siempre en primer plano de la noticia. En estos últimos años está de actualidad porque por ella están desfilando personajes conocidos: políticos corruptos, famosos de la farándula y ciudadanos que no encajan en el estereotipo penitenciario, en el perfil de una “persona marginal, socialmente desarraigado y drogadicto”. Nuevos presos que no tienen ese perfil pero que cometen graves delitos de violencia intrafamiliar, de pareja e incluso otros “nuevos” delincuentes, los delincuentes viales. Hace una década las cárceles estaban de actualidad porque estaban en expansión, en el marco de la “burbuja inmobiliaria” y había un gran crecimiento de los internos (y por consecuencia de los centros) desproporcionado y constante. Ese crecimiento hizo que España, siendo uno de los estados con tasas de criminalidad mas bajas de Europa, superase a todos nuestros países vecinos en cuanto a tasas de encarcelamiento, excepto al Reino Unido. Y mucho antes, pro no tanto, la razón de la actualidad de las prisiones fueron los conflictos y motines carcelarios, antes las torturas, etc.. En resumen, siempre las prisiones son motivo de atención y preocupación social y política.

¿Hay algo nuevo en este terreno?. Después de muchas décadas ¿hay algo innovador para mejorar y hacer más eficientes las prisiones? Ya que como servicios sociales que son, al menos aparentemente, muy costosas.  Según el diario digital  Te Interesa en 2013 la Administración central presupuestó 1.102.129 millones de euros para la gestión de las 72 cárceles españolas en las que había, aproximadamente unos 60.000 internos, en estos centros trabajan 25.000 empleados públicos y se incluyen, en esta partida, los gastos de personal, las inversiones (6,8 millones), el presupuesto en asistencia sanitaria y farmacéutica (70 millones) y el coste del mantenimiento de los edificios y la custodia de los presos.

Aproximadamente el coste anual por recluso alcanza los 16.064 euros, es decir, algo más de 44 euros al día. La ACAIP (sindicato de funcionarios de prisiones) elevan ese gasto anual a unos 25.000 euros por recluso. Un estudio publicado en la UNED en 2012 señaló que el coste por recluso es de 51,85 euros al día, y en Catalunya, la única autonomía con competencia en prisiones,  el gasto es de 78 euros. Según este trabajo, dirigido por el profesor Carlos Vázquez González (UNED), los costes en España son menores que en Alemania (94,41), Italia (121,25), Gran Bretaña (129,4), y superan los de Portugal (44,43), República Eslovaca (41,49), República Checa (33), o Rumanía (22).

La respuesta a la anterior pregunta es que sí, que hay iniciativas novedosas y sugerentes. Al hilo de la realidad antes expuesta queríamos presentar tres interesantes iniciativas en cuanto al diseño y estructura de los centros penitenciarios. Son un ejemplo de cómo innovar en la aplicación de la pena de privación de libertad con proyectos “inteligentes” de prisiones de futuro, más allá de la propuesta de la película “Minority Report” y con los que se está experimentando o especulando.  Se trata de tres propuestas de nuevas formas de construir y estructurar las prisiones. Estos proyectos, en marcha actualmente, se han diseñado teniendo en cuenta los conocimientos modernos de la Criminología: hablaremos de las prisiones (Ikea) que se desarrollan, como no podía ser de otro modo, en los países escandinavos, de una propuesta desarrollada en la Escuela de Diseño y Arquitectura de la Universidad de Harvard (PriSchool) y de un proyecto innovador de un nuevo tipo de prisiones en Japon (Shimane Asahi Rehabilitation Center).

 La prisión “IKEA”



Patio de una prisión de Noruega
En un contexto de reducción de presos y cierre de prisiones en Suecia, Noruega etc.. las nuevas prisiones se diseñan atendiendo a los criterios de conseguir una estancia confortable del interno donde promover modelos de vida cotidianos prosociales y no aversivos o de ausencia del mínimo confort.  Estratégicamente se ha diseñado este tipo de centros incorporando al funcionamiento de las prisiones la realidad de los programas de intervención más eficientes de los que se han probado hasta hoy en las prisiones. Los programas basados en la gestión de las necesidades criminogénicas y que atienden al riesgo de reincidencia. Tienen el objetivo de la rehabilitación y este objetivo ha estado presenten en los responsables del diseño de los centros.
Interior de una prisión de Noruega
Un reportaje de la revista Time  muestra esta realidad de las cárceles de los países escandinavos. Las declaraciones del que era director general de las prisiones en Suecia nos ofrecen un ejemplo de su visión de la pena de prisión, Nils Ögber: “Nuestro papel no es castigar. El castigo es la pena de prisión: se les ha privado de su libertad. La pena es que han de estar con nosotros”



La PriSchool.

Propuesta y diseñada por  un estudiante de diseño de la Universidad de Harvard, Glen Santayana, la PriSchool es un proyecto innovador y original. Diseñada en el contexto del programa “Arquitectos/diseñadores/Planificadores con Responsabilidad Social”  fundado por Raphel Sperry que es un reconocido arquitecto norteamericano de gran conciencia social. Uno de sus estudiantes, Santayana,  ha proyectado en su tesis doctoral el plan de una nueva prisión basándose en los principios de la rehabilitación y la justicia restaurativa.


Imágenes del proyecto de la PriSchool
Santayana explica en su tesis donde propone este nuevo diseño el porqué de la realidad penitenciaria de los EEUU que hoy ya es insostenible porque se ocupa de, aproximadamente, 2 millones de personas presas (el mayor número del mundo). A esta situación se ha llegado, entre otras razones por la llamada “guerra contra las drogas", la dureza de la legislación penal, la política de “Tolerancia Cero”, etc.. La población carcelaria ha aumentado en 30 años un 500%  y, además, casi el 92% de los presos pasan períodos de tiempo muy largos en prisión por delitos la mayoría no-violentos. Y completa este panorama la evidencia que muestra que las cárceles no están rehabilitando con eficacia ya que la tasa de reincidencia es del 67% para un período de 3 años después de la liberación.

PriSchool es un proyecto ideado para el futuro, no una realidad actual. Esta planeado como un  programa híbrido de encarcelamiento que desde su raíz es una combinación de prisión y centro educacional, porque lo más original del proyecto es que en ese centro penitenciario se albergaría una Escuela de Criminología. Como si fuera un clásico “hospital universitario”. Además ese centro tendría unas fuertes alianzas con el entorno comunitario en donde estaría situado. En el proyecto, el edificio (ver las imágenes del proyecto) estaría situado en el barrio de Brooklyn en una zona que se conoce como el "bloque del millón de dólares". El “bloque del millón dedólares” es un conjunto de viviendas real en esa zona de New York que se identifica así porque una gran mayoría de sus habitantes están presos y cuestan al estado – su atención en las cárceles federales y centros de detención locales - un millón de dólares al año. 

El propósito de esta prisión/escuela es ayudar a los delincuentes no violentos, que han sido condenados a penas de prisión, a reincorporarse a la comunidad para vivir de forma prosocial. El enfoque distintivo y original de la  PriSchool es que reclusos y estudiantes de Criminología trabajen juntos para reevaluar los objetivos de la prisión y crear un entorno de rehabilitación que promueva un retorno exitoso a la sociedad.

La prisión  “Shimane”

En la misma línea que se propone en la literatura especializada en rehabilitación, donde se aboga por olvidar las prisiones como simples “almacenes” de presos y convertirlas en centros de rehabilitación que combinen la lógica de los clinicas u hospitales en tanto que centros de tratamiento, centros de producción aunque estén limitados por cercados, entornos educativos a modo de internados y residencias de personas con todos los  derechos excepto con el de disponer de su libertad de movimientos fuera del entorno institucional, en Japón y por medio de una iniciativa combinada público privada se ha puesto en marcha el Shimane Asahi Rehabilitation Center del que se presentan unas imágenes aquí. 

En  su propia página web explican sus principales características: “La mayor prioridad en Shimane Asahi Center Programa de Rehabilitación es prevenir la reincidencia de los presos y estamos atendiendo a este plan a partir de diversas iniciativas. Con la ayuda de los recursos del entorno comunitario, estamos poniendo activamente en práctica medidas destinadas a apoyar a los presos después de ser puestos en libertad. Por ejemplo, ofrecemos un apoyo eficaz para el empleo posterior a la liberación de los internos a través de un programa educativo que ofrece una amplia variedad de formación ocupacional y que promueve la conversión del interno para alejarlo de la conducta delictiva”. A parte de las declaraciones más o menos grandilocuentes el diseño interior del centro se basa en que gracias a las nuevas tecnologías el personal del centro sea principalmente especialistas en atención a personas con necesidades y el resto de funciones se suplen con mecanismos electrónicos de control que permiten al interno un gran repertorio de libertades dentro del centro.

Quizás este último modelo de prisión sea el mas “ortodoxo” en el sentido que reúne lo más característico de las prisiones modernas (en las que se ha generalizado el tratamiento, los programas formativos y ocupacionales) pero con una arquitectura de nueva generación que se aprovecha de las nuevas tecnologías de la información y permite que los controles no sean ejercidos directamente por personas –dedicadas a la tarea de controlar directamente a los internos - y esto evita muchos conflictos de convivencia en el interior del centro.

Sin ninguna duda ya hace muchos años que las prisiones han de cambiar su estructura y funcionamiento. Posiblemente el futuro nos reserve una importante reducción de los internos en estos centros y los que queden, que sin duda serán necesarios algunos y mejor que sean los menos posbles, deberan cambiar para cumplir mejor su función. Numerosas razones abogan por estos cambio y estas iniciativas abren el horizonte de la innovación.