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jueves, 5 de junio de 2014

VIOLENCIA POLITICA, PROTESTAS SOCIALES Y JOVENES.

           
    En unos días hemos visto, como espectadores afectados, sucesos preocupantes a raíz del conflicto de Can Vies en Barcelona. Un lunes se produce una actuación policial brusca e intensa para desalojar un edificio ocupado desde hace 17 años en el barrio de Sants de Barcelona. El mismo día se inicia una serie de intensas protestas vecinales y juveniles – que aún no parecen resueltas a pesar de la tregua aparente -  casi todas ellas violentas y algunas muy violentas, en respuesta al desalojo y que son causa de una importante  respuesta policial. Como consecuencia se produce también un gran debate político y social, especialmente en los medios de comunicación, sobre temas que alcanzan la legitimidad de la acción social y política de las autoridades públicas, los funcionarios y los ciudadanos. 

              Los hechos que se están sucediendo de forma hilvanada, los más graves, son preocupantes porque son actos declarados de violencia política. Estas protestas son complicadas de analizar y entender. No son iguales a las que sucedieron recientemente en Grecia, por ejemplo, que son nítidamente debidos a la crisis económica y que tenían una participación social muy diversa y masiva.

             Los incidentes violentos que hemos visto esta semana pasada, especialmente en el barrio de Sants, se parecen mucho a otros que ya han sucedido en Barcelona y que acontecen con una cierta periodicidad. Casi se enlazan históricamente con las acciones violentas de la época de la transición, la mayoría de ellas protagonizadas por jóvenes. Pero no deja de ser paradójico cómo han evolucionado las protestas a raíz del desalojo de Can Vies. Un día vemos como un grupo de jóvenes queman la máquina excavadora que estaba en el solar objeto de litigio y otro día la adornan con flores y, también, la coronan con un cartel de precios de bebidas. Pero lo que de verdad preocupa es la violencia que acompaña a estas protestas.



                 ¿Porque hay violencia política cuando hay manifestaciones y protestas? Por varias razones y todas ellas contribuyen de forma combinada y circunstancial, pero con el mismo resultado, a generar las acciones violentas e ilegales: ataques a bancos u otros negocios, quema de contenedores, agresiones a las fuerzas policiales o a quien se enfrente con ellos, etc.. De forma breve podemos decir que la primera razón por la que hay violencia política es porque hay activistas políticos que tienen en su ideario la necesidad de actuar violentamente,  contra los símbolos del poder y aquellos otros elementos que están en su punto de mira. Estos idearios plantean el uso de la violencia para conseguir el cambio político que persiguen. Entre estos idearios están, principalmente, los planteamientos fascistas, nacionalsocialistas, anarquistas y comunistas. Y estas ideologías, con más o menos seguidores, siguen  presentes  – parece que ahora tienen más seguidores que hace una década – y emergen de forma reiterada. Recordemos el ataque a la delegación del gobierno de Cataluña en  Madrid o los actos violentos en el contexto de la protesta de Burgos, en el barrio de Gamonal, de hace unos meses o la “kaleborroka”. Estas ideologías no han cambiado mucho en sus postulados y propuestas de acción política prácticamente desde su origen.


              La segunda razón tiene que ver con la realidad de las protestas y las manifestaciones públicas más o menos mayoritarias o masivas. Estas protestas son un marco doblemente atractivo para los violentos. Primero porque creen que son las evidencias que anunciaban sus pronósticos políticos a los que ellos han de aportar su acción revolucionaria y que, además, han de liderar. Y porque les permiten actuar anónimamente y evitar la acción de la justicia. La actuación, muchas veces planificada y coordinada, se produce escondida entre los manifestantes. También creen que sus acciones van a ayudar a mantener y catalizar las protestas que ya están en marcha ,y porque al agravar los efectos de las protestas facilitan que estas sean más eficaces. Asimismo y como sus acciones provocan actuaciones de la policía que dejan nuevas “víctimas de las protestas”, los detenidos se retroalimentan sus creencias políticas y justifican la continuidad y agravación de sus actuaciones.

               Existen muchas otras razones más que explican los sucesos violentos y que aportan su pequeño efecto a las protestas y las acciones violentas: el atractivo y la oportunidad que tiene esta situación de conflicto para jóvenes y otros ciudadanos antisociales – a veces venidos de otros países -  sin adscripción política, el malestar social debido a la crisis económica y social presente y/o los errores de los gestores públicos en resolver algún aspecto de problemas como el propio desalojo de Can Vies. Las situaciones tan complejas siempre tienen causas y realidades complejas, que no son susceptibles de simples análisis unidimensionales.  

                  Este movimiento de protesta pacífica y de también de protesta violenta lo llevan a cabo, mayoritariamente, jóvenes muchos de los cuales eran niños y niñas cuando se inició la ocupación de Can Vies. Entre ellos la mayoría actúan con disgusto y enfado, con ira, cólera e indignación derivada de la frustración que representa el  desalojo de lo que ya es como “su” propiedad, y lo que esto representa como fin de sus proyectos ya diseñados. Para otros las razones tienen que ver con su convicción política y, al final, para muchos otros las razones son una combinación de ambas. Los que protestan tienen razones, sus razones. Algunas son compartidas por muchas otras personas, aunque no están directa ni indirectamente relacionados con el caso concreto de Can Vies. Por ejemplo los motivos relacionados con la parte negativa de la situación social y que se añade a la base de la protesta: paro juvenil, difícil acceso a la vivienda, corrupción política, falta de perspectivas personales, problemas económicos, etc.. Estos motivos son compartidos por muchos ciudadanos si bien la mayoría de éstos no participa en las protestas violentas. Hay otros motivos de carácter positivo que también son relevantes: la acción cultural y vecinal que llevaban a cabo, la creatividad de sus propuestas, las experiencias alternativas, etc.. La defensa de estas realidades también forma parte de la base de las protestas.



                Pero lo que de verdad preocupa, hace cambiar la actuación de las autoridades  y la opinión de los ciudadanos es la acción violenta ¿por qué aparece reiteradamente esta violencia? En nuestra opinión las razones no son, de forma destacada, la crisis social o política, éste es el escenario actual donde suceden los hechos violentos y éstos actos también aparecían en momentos de mejor situación económica. En nuestra opinión la razón es la propia acción intencionada de los jóvenes violentos que las programan y llevan a cabo. Algunos sociólogos y sociólogas han querido ver en estos hechos un nuevo Mayo del 1968 o la cruda expresión de la situación de crisis socio-económica tan grave que sufren los ciudadanos españoles y catalanes. También, en cierto modo y en congruencia con la anterior referencia histórica, distinguidos psicoanalistas han diagnosticado la existencia de ciertas fuerzas inconscientes y rasgos psicopatológicos en los jóvenes actores de la violencia como sustento de estas acciones violentas, en consonancia con obsoletas teorías de la psicología de los jóvenes. La parsimonia de los analistas y los conocimientos actuales disponibles deben guiar la interpretación de los hechos de violencia política que están sucediendo y no la especulación psico-social basada en planteamientos obsoletos.

            La violencia política que estamos contemplando está motivada por muchas razones, y si exageramos un poco, podríamos decir que cada actor que la ejecuta tiene las suyas, pero las más generalizadas son las creencias ideológicas de credos políticos revolucionarios y radicales bien conocidos, propios del siglo pasado y que, casi siempre, se combinan con una notable inmadurez psicosocial de los jóvenes violentos. Muchos creen que por medio de esta violencia se alcanzan mejoras  y que es el único camino a seguir para el desarrollo de una sociedad justa y equitativa. Desgraciadamente la historia moderna ha demostrado que casi siempre la violencia política no consigue mejorar aquello que se propone y produce un sufrimiento en víctimas y agresores que es mejor evitar.


domingo, 9 de marzo de 2014

¿Se puede hacer más para combatir la violencia de género?.


Hoy en La Vanguardia de Barcelona se publica una noticia de violencia de género que, por si sola ya es terrible, pero más impactante es que se conozca el mismo día 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer en el que se hacen tantas referencias públicas sobre la situación de las mujeres en nuestra sociedad. En la noticia se describe el “secuestro de una mujer de 21 años por parte de su pareja sentimental, de 27 años y con la que mantenía relaciones desde hace unos meses”. Este secuestro ha durado varios días. En esa noticia se informa de la denuncia de que la mujer sufrió graves malos tratos físicos, sexuales e incluso torturas en los días que duró su retención. Todo esto ha sucedido en una población cercana a Barcelona. Además en el domicilio del agresor estaban sus padres que también han sido denunciados por colaborar en este suceso y que también están imputados.




A la vez que esta noticia aparece en la prensa española, diversos medios de comunicación internacionales se hacen eco de una nueva regulación de seguridad para combatir la violencia contra las mujeres y que se ha puesto en marcha en Inglaterra y Gales. Se trata de una nueva normativa que permite a las mujeres interesarse ante la policía por el historial de antecedentes de violencia domestica y de otro tipo de sus parejas. El Ministerio de Interior ha publicado la puesta en marcha de este programa precisamente el día 8 de Marzo. Se trata de un programa, que se inició en fase de pruebas en 2012, para proteger a las posibles víctimas de violencia de género y domestica. El programa pretende mejorar las condiciones de seguridad y protección (especialmente de auto-protección) de las mujeres en situación de riesgo de ser maltratadas y agredidas. Se le conoce con el nombre de la “Ley Clare”  en memoria de Clare Wood, una mujer de 36 años asesinada por su exnovio en 2009. Este asesinato refleja, además de la realidad mas grave de la violencia contra la mujer en la pareja, otra, la dificultad por parte de la policía de actuar con eficacia en situaciones como la que sufrió esta víctima. Según la información divulgada Clare Wood fue estrangulada y quemada por su expareja en su casa de Salford, Manchester, en febrero de 2009.  El agresor, George Appleton – que fue encontrado muerto por suicidio días después del asesinato -, tenía un relevante historial de violencia contra otras mujeres, con periodos en prisión, que Clare Wood desconocía. En los meses antes de su muerte la joven contactó varias veces con la policía acusándole de agresión, amenazas e intento de violación. Una investigación de la respuesta policial concluyó posteriormente que la víctima no había recibido el apoyo y la atención necesarios, lo que motivó la revisión de la legislación y, tras una campaña de su padre, la introducción de la "ley de Clare".

Según la información de la prensa española acerca del secuestro que daba origen a este comentario, en cuanto la policía detuvo a presunto agresor de la mujer secuestrada, el juez inmediatamente ordeno el ingreso en prisión del detenido. En la noticia de La Vanguardia se añade “ el arrestado tenía tres ordenes de detención pendientes y una de ingreso en prisión. Pero la policía de la Generalitat todavía no lo había encontrado. Nunca estaba en casa. Además el individuo tenia cuatro antecedentes por violencia de género con tres parejas anteriores. El juez había ordenado ordenes de alejamiento de todas las víctimas anteriores”.


El problema de la violencia contra las mujeres es grave pero bien conocido y analizado. Los estudios sobre esta realidad, como el que acaba de publicar la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (http://fra.europa.eu/en/project/2012/fra-survey-gender-based-violence-against-women) nos dicen qué está pasando con esta la violencia contra la mujer en Europa. En España y, en Cataluña, disponemos de leyes que amparan una actuación eficaz para reducir esta forma de delincuencia. Per no es suficiente. Ahora nos toca mejorar la actuación profesional de todos los actores implicados en esta lucha y, como es el caso de la Ley Clare, introducir nuevas medidas que hagan más eficientes los recursos implicados en esta actuación social para eliminar la violencia contra la mujer.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Tecnicas de estudio y rendimiento

Como aprendemos por medio de las técnicas de estudio: algunos descubrimientos relacionados con el rendimiento.


Muchos de los aficionados a los blogs, post y otros documentos similares nos dedicamos a estudiar, aprender y también a enseñar. Creo que uno de los avances más consolidados del siglo XX, convertido en realidad social, es que el aprendizaje no acaba nunca y que nos ha de acompañar a lo largo de toda la vida. Cada vez hay más fenómenos como las “universidades de la tercera edad”, “cursos formación a lo largo de la vida”, “E-learning” y otras iniciativas similares.


Me ha llamado la atención un breve artículo de la revista Scientific American Mind (Septiembre/Octubre 2013) sobre la “ciencia del buen aprendizaje”. Entre otras cosas proponía que técnicas son las “que funcionan mejor” para aprender y cuales “funcionan peor”, a la luz de una revisión de más de 700 artículos científicos que se han ocupado de estos temas. 

Os propongo atender a este resumen porque reconocer las mejores técnicas para aprender y estudiar es prometedora en tanto que nuestro futuro es seguir estudiando.En el listado simplemente se habla de dos técnicas “claramente eficientes” y otras tres “prometedoras”. Las primeras serían algo así como de “obligado cumplimiento” y las tres restantes altamente recomendables en cuanto a su uso. Así que tenemos un total de cinco técnicas de estudio que son verdaderamente eficaces más allá de las preferencias personales que, como en todos los hábitos, son lo que más cuenta.

Entre las cinco mejores técnicas de estudio, según las evidencias, las dos mas eficaces, son:

El “auto-test”, someterse de forma auto-dirigida a pruebas de chequeo de los conocimientos adquiridos. Esta técnica es muy eficaz. Comprobar, por medio de pruebas realizadas fuera del aula y dirigidas por el propio estudiante, los conocimientos y habilidades adquiridas es la mejor técnica para mejorar el rendimiento. Existen diversos procedimientos para aplicar esta técnica pero lo esencial radica en que es auto-dirigida y fácil de llevar a cabo. Funciona en todos los niveles educativos y para cualquier materia, aunque el formato de las pruebas prácticas no sean iguales que las pruebas oficiales donde el estudiante demuestra sus logros.

La segunda técnica es el llamado “aprendizaje distribuido”. Frente a la más habitual forma de estudiar, que es la “masiva y muy cercana al momento de la evaluación”, la técnica de estudiar de forma extendida en el tiempo ha demostrado sus ventajas de forma nítida. La técnica del aprendizaje distribuido en el tiempo es eficaz, también, para un gran número de materias, niveles e incluso edades de los estudiantes. Se recomienda utilizarla en intervalos temporales medianamente largos ya que hacerlo en períodos cortos no ayuda a la mejora del rendimiento.

Y las tres más prometedoras, es decir aquellas en que hay evidencias parciales de que su práctica mejora el rendimiento, son las siguientes: 



La “interrogación auto-construida”, es decir hacerse preguntas sobre lo que se está estudiando. Es decir convertirse en un niño de 4 años, preguntarse constantemente el porqué de las cosas. Hacerse preguntas y buscar las respuestas facilita el aprendizaje. Esta técnica es muy útil en el aprendizaje de informaciones fácticas y mejora la memorización de los conocimientos si bien no se ha podido contrastar la persistencia de lo aprendido.

Otra técnica prometedora es la llamada “auto-explicación”. Esta técnica consiste en explicarnos a nosotros mismos, como si lo hiciésemos para otro, lo que hemos estudiado y después contrastarlo con los materiales en que habíamos estudiado aquello que nos hemos explicado (libros, apuntes, documentos…). Como la anterior técnica ésta sirve para integrar nueva información con conocimientos previos. Es muy útil en aprendizajes de materias procedimentales y de resolución de problemas formales. A diferencia de las anteriores no es una técnica fácil de usar y, posiblemente, es eficaz después de un cierto entrenamiento.

Por último la tercera técnica entre las prometedoras, que se conoce como “estudio de contenidos mixtos”. Es habitual que los estudiantes se concentren en una sola temática de forma exclusiva y durante un tiempo limitado, por ejemplo antes de los exámenes. Pues es más eficaz combinar temas y no esperar a acabar uno de forma completa para empezar con el siguiente. Esta técnica, que parece un tanto contraintuitiva, permite a los estudiantes seleccionar mejores métodos y comparar entre sí los contenidos y los tipos de problemas. Esta técnica depende de la heterogeneidad de las materias a estudiar y de sus contenidos pero para los estudiantes más competentes, esto es lo que se ha contrastado, les facilita un mejor rendimiento. Como la anterior técnica puede requerir un cierto entrenamiento en su utilización.

Los expertos también nos dicen qué “no funciona”, es decir que técnicas – algunas de ellas muy generalizadas – simplemente no aportan nada especial a la mejora en el rendimiento académico y educativo. Estas son: el “subrayado”, la técnica clásica que todos hemos practicado. Desde subrayar con lápiz hasta el moderno “iluminar” con rotuladores de colores (tanto en sus formatos reales como digitales). La “re-lectura”, esta técnica también muy extendida, se caracteriza porque después de una segunda lectura no hay evidencias de que se mejore el rendimiento del estudio. Otras tres técnicas bastante utilizadas, pero de las que no hay evidencia de que sean eficaces, son: “imaginar el texto leído”, “resumir” y “usar reglas mnemónicas”.




En cualquier caso conviene indicar, y así lo enfatizan los autores del trabajo que estamos comentando: las técnicas descritas no son una panacea. Las técnicas benefician solo a aquellos estudiantes capaces y motivados para utilizarlas. También dicen que su uso mejorara el rendimiento de los estudiantes en la mayoría de pruebas académicas que pretenden medir o evaluar sus conocimientos y aprendizajes.

Es posible que todas estas evidencias simplemente sirvan para el aprendizaje en el mundo académico (desde la escuela hasta la universidad) pero también es cierto que este tipo de aprendizaje es casi universal y cada vez más frecuente en todas las sociedades modernas. Si sirven como prometen en el mundo académico, aprovechémoslas. Según esta revisión  (Dunlosky y otros, 2013) los estudiantes no aprenden las mejores estrategias para estudiar quizás porque los profesores, ellos mismos, no las aprendieron y, como en la artesanía, la formación todavía se basa demasiado en la imitación y la copia.

(Dunlosky, J. y otros. (2013). Improving Students’ Learning With Effective Learning Techniques: Promising Directions From Cognitive and Educational Psychology. Psychological Science in the Public Interest. 14: 4-58)