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Triple filicidio: El caso Lindsay Clancy o cuando dos grandes expertos forenses llegan a conclusiones opuestas

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  El caso El 24 de enero de 2023, Lindsay Clancy, enfermera de maternidad de 32 años y madre de tres hijos, se quedó sola con ellos en la vivienda familiar de Duxbury, Massachusetts, después de que su marido, Patrick Clancy, saliera a realizar unos encargos. Durante su ausencia, Clancy llevó a los niños al sótano y los estranguló con bandas de ejercicio. Cora tenía 5 años; Dawson, 3; y Callan, ocho meses. Después se autolesionó y se arrojó desde una ventana del segundo piso en un intento de suicidio. Sobrevivió, pero quedó paralizada de cintura para abajo. Los homicidios culminaban unos meses de importante deterioro de su salud mental. Desde septiembre de 2022 Clancy había buscado repetidamente ayuda psiquiátrica, había presentado ideación suicida y, en diciembre, había comunicado pensamientos de hacer daño a sus hijos. A comienzos de enero de 2023 llegó a ingresar durante varios días en un hospital psiquiátrico. Los homicidios se produjeron menos de tres semanas después del alta. ...

La personalidad de los líderes políticos: ¿hasta qué punto explican realmente sus decisiones?

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Cada vez que se produce una crisis política o unas decisiones trascendentes en un gobierno, reaparece una idea muy extendida: justificar la conducta de los dirigentes recurriendo a diagnósticos psiquiátricos y/o sus rasgos de personalidad. Hace apenas unos días, a raíz de la grave crisis vivida en Ceuta con la llegada masiva – prácticamente un asalto – de ciudadanos desde Marruecos, Santiago Abascal calificó públicamente a Pedro Sánchez de “psicópata”. No es la primera vez que el debate político incorpora términos propios de la psiquiatría para descalificar al adversario. Psicópata, narcisista, paranoico, demente, loco… Son palabras que con demasiada frecuencia se importan del ámbito clínico para convertirse en calificativos psicológicos usados como armas retóricas, o algo mas. El fenómeno no es nuevo.  Durante casi diez años Donald Trump ha sido, probablemente, el dirigente político sobre el que más diagnósticos psicológicos y psiquiátricos se han realizado desde los medios de com...

El fuego: la primera arma de destrucción masiva

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Cada verano contemplamos las mismas imágenes: miles de hectáreas calcinadas, pueblos evacuados, viviendas destruidas y un paisaje reducido a cenizas. Ante esta gran calamidad nos quedamos abrumados y asustados. Hablamos del cambio climático, de la sequía, del viento o de la gestión forestal.  También se suele plantear un tema más incómodo que son las causas humanas directas de los incendios, que el código penal incluye. Seguimos interpretando los incendios casi exclusivamente como un problema ambiental, pero también tienen una faceta criminal y delictiva. Son una forma de violencia social grave y conviene analizarla desde esta perspectiva sobre todo para considerar nuevos recursos preventivos. En una de las escenas más memorables de la famosa película 2001: Una odisea del espacio, Stanley Kubrick imagina el nacimiento de la tecnología humana. Al inicio de la película un primate descubre que un hueso puede utilizarse como arma. Lo levanta, golpea con él y, en uno de los cortes más ...

¿“Delincuente sexual” o “persona condenada por un delito sexual”? No son exactamente lo mismo

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En el lenguaje cotidiano, e incluso – y esto es en parte el motivo de este post - en algunos textos profesionales, se utiliza con frecuencia las expresiones «delincuente sexual», «agresor sexual» o «condenado por un delito sexual» como si fueran equivalentes. Pero no lo son. La diferencia puede parecer únicamente terminológica, aunque en realidad tiene consecuencias importantes para comprender la conducta delictiva, valorar el riesgo de reincidencia y decidir qué tipo de intervención necesita cada persona.  Las palabras que utilizamos para describir a quienes han cometido delitos no son neutrales. Algunas expresiones describen un hecho; otras parecen definir a la persona entera. Esto ocurre con dos denominaciones que suelen emplearse como si fueran equivalentes: “delincuente sexual” y “persona condenada por un delito sexual”. Aunque ambas pueden referirse a las mismas personas, no significan exactamente lo mismo. Decir que alguien es una «persona condenada por un delito sexual» des...

REDES SOCIALES Y SALUD MENTAL ADOLESCENTE: ENTRE EL PÁNICO MORAL Y LA NEGACIÓN DEL RIESGO

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En los últimos meses se ha reactivado con fuerza un debate que llevaba años creciendo: ¿están las redes sociales deteriorando la salud mental de los adolescentes? La pregunta no es menor. Afecta a padres, profesores, pediatras, psicólogos, responsables educativos, legisladores y, naturalmente, a los propios adolescentes. Como sucede con frecuencia en los debates públicos sobre infancia y adolescencia, la discusión se ha polarizado. En un extremo encontramos a quienes consideran que el smartphone y las redes sociales han provocado una auténtica epidemia de ansiedad, depresión, aislamiento y autolesiones entre los jóvenes. En el otro extremo están quienes sostienen que estamos ante una nueva alarma cultural, parecida a las que en su momento acompañaron a los cómics, la televisión, el rock, los videojuegos o Internet. “El libro de Jonathan Haidt ha situado el debate sobre infancia, móviles y salud mental en el centro de la conversación pública”. El psicólogo social Jonathan Haidt es hoy e...

Barcelona, entre la delincuencia que baja y la inseguridad que persiste

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Barcelona tiene hoy un problema de seguridad, pero no exactamente el que suele aparecer en el debate público. El problema no es solo cuántos delitos se cometen, ni solo cuántos se denuncian, ni siquiera solo cuánta policía hay en la calle. El problema más difícil es otro: la distancia entre la criminalidad que muestran los datos y la inseguridad que siente una parte importante de la ciudadanía. Esa distancia, que en criminología urbana se conoce como brecha de seguridad o “security gap”, se ha convertido en una de las claves para entender el malestar urbano contemporáneo. Los datos recientes obligan a matizar el diagnóstico. Según los balances difundidos tras la Junta Local de Seguridad, Barcelona cerró 2025 con 169.022 infracciones penales, un 6,1% menos que en 2024, encadenando dos años de descenso. https://ajuntament.barcelona.cat/guardiaurbana/es/noticies/los-delitos-disminuyen-en-barcelona-un-61-1602155 La delincuencia se sitúa en niveles comparables a los de hace una década, aun...