Todas las personas somos únicas pero semejantes.
La variabilidad de las personas es la clave para comprender la mayoria de la cosas que suceden en nuestras sociedades.
Nuestra naturaleza se caracteriza por la gran variabilidad entre personas.
Weblog dedicado a....
PSICOLOGIA DE LA VIOLENCIA Y DE LA DELINCUENCIA.
CRIMINOLOGIA Y PSICOLOGIA FORENSE.
PERSONALIDAD Y DESARROLLO.
SOCIALIZACION Y EDUCACION.
Los días 17,18,19 y 20 se realizó en Santiago de Compostela el VI Congreso Español de Criminologia. El Congreso está organizado por la SEIC y la FACE, es decir por las asociaciones que agrupan a colectivos de criminólogos profesionales (FACE) y de investigadores y académicos de la Criminologia (SEIC). Este año el tema del Congreso fué la "Criminalidad y el riesgo: predicción e intervención". La organización del Congreso la dirigio el Dr. Jorge Sobral, Catedrático de la Universidad de Santiago y también los responsables de la Unidad de Investigación en prevención y tratamiento de problemas de conducta (Facultad de Psicologia de la Universidad de Santiago de Compostela) dirigida por la Dra. M.A. Luengo quien, con su grupo de colaboradores, organizaron las sesiones y todo aquello necesario para llevar a buen fin el Congreso.
En el Congreso participaron destacadas personalidades, como el Dr. Robert Hare (en la fotografía) experto mundial en la temática de la Psicopatía y Profesor emérito de la Universidad de Brithish Columbia en Canada. También participaron expertos del mundo académico (S.Redondo, E.Echeburúa, V.Garrido,...), del mundo profesional (A.Garcia Chazarra, J.Bernabeu,..) y político como la Sra. Dña. Mercedes Gallizo, Secretaria de Estado de Instituciones Penitenciarias y el Sr. D. Bartolomé Vargas, Fiscal de Sala del Tribunal Supremo y responsable de Seguridad Vial. En el Congreso se analizaron a fondo los temas relacionados con la Psicopatía, la prevención de la delincuencia violenta, la formación universitaria de los criminólogos, el problema de la masificación de las carceles y de la eficacia de las medidas penales, entre otras muchas temáticas. Si quereis acceder al programa y otros detalles del Congreso podeis hacerlo en www.usc.es/udipre/CongresoSEIC. En el propio congreso se anunció la sede de la siguiente edición, se realizara en Alicante y probablemente sea en el mes de Junio.
Los impactantes y gravísimos sucesos como las matanzas en los colegios o centros de enseñanza y universidades (Columbine-USA, Winneden-Alemania, Tuusula-Finlandia,) producen siempre una enorme consternación y nos cuestionan la posibilidad de evitarlas. Los expertos no estan muy seguros de qué hacer para prevenirlas. Se sabe que su prevalencia es muy escasa (la probabilidad que tiene un estudiante de morir en un suceso de este estilo en su colegio/instituto es del orden de 1/1.000.000) y solamente ésto ya las hace dificilmente predecibles. Además las causas de éstas matanzas son tan poco precisas (o si se prefiere múltiples y complejas) que hacer un pronóstico etiológico es impensable. Sin embargo sus consecuencias demandan actuar en la prevención de las mismas y ésta prevención se puede realizar de forma eficaz si anticipamos o detectamos a tiempo a los posibles agresores. Hay que detectar los posibles y futuros estudiantes violentos y gestionar las situaciones de peligro, para prevenirlos, todos coincidiremos, hay que emplear todos los medios y recursos posibles para prevenirlos.
Estos días se ha dado a conocer en la prensa (El Periodico de Cataluña del 10.06.2009) la existencia de un protocolo de detección de posibles casos de asesinos de masas en las escuelas. Este programa, diseñado por el psicólogo alemán Jens Hoffmans (Universidad de Darmastad) se identifica por el acrónimo DyRiAS. (Dynamische Risiko Analyse System/Dynamic Risk Analyis System) y permite estimar la probabilidad de que un sujeto (sobre el que se sospecha de la posibilidad de que realize un acto de ese tipo) realice un asesinato masivo en una escuela. Este protocolo se ha construido siguiendo las llamadas tecnicas actuariales que identifican los factores de riesgo específicos de un suceso atendiendo a los antecedentes comunes entre los agentes que han procovocado dichos sucesos. En este caso se ha realizado un estudio retrospectivo de las biografias y circunstancias de los distintos agresores que han provocado las matanzas de USA, Alemania y Finlandia. Este estudio evidencia que factores de riesgo, específicos de este tipo de conducta violenta, estaban presentes antes de la actuación violenta y la relación con aquella (en términos ponderales). Estos factores de riesgo son los que constituyen la escala DyRIAS y entre ellos destacan aquellos como la sensación de rechazo y aislamiento, el desequilibrio emocional, etc..... Para utilizar esta escala se necesita: una alerta/sospecha de un posible agresor, la exploración detallada del individuo a la busqueda de la combinación de factores de riesgo que incluye la DyRIAS por parte del personal experto y formado en estas evaluaciones. Despues de esta elaboración la escala ofrece un resultado sobre la probabilidad de que aquella conducta violenta pueda acontecer. El autor afirma y, en mi opinión, con mucha razón que "es un error habitual pensar que existe un perfil típico de este tipo de asesinos". La violencia es una estrategia que todas las personas pueden utilizar pero depende de numerosos factores (personales, contextuales, culturales,...) que el individuo decida emplearla.
Dos comentarios son pertinentes ante este tipo de noticias. Primero hace referencia a la verosimilitud de tal instrumento. La segunda a las interpretaciones erróneas del mismo.
La primera. La necesidad de prevenir la violencia ha facilitado el desarrollo de técnicas de valoración del riesgo futuro de violencia y esta herramienta es una más de las que disponemos los profesionales para realizar nuestro trabajo eficazmente. Junto a este protocolo el mismo autor menciona que hay otro, el DyRIAS "intimpartner" que sirve para evaluar riesgo de asesinato para la pareja sentimental. En inglés y en español no existen instrumentos para la valoración del riesgo de "matanzas escolares" pero si muchos otros: violencia doméstica, sexual, ejercida por enfermos mentales, por jóvenes, etc... (www.ub.edu/geav). Estos instrumentos son útiles porque mejoran en mucho la capacidad de pronosticar el riesgo de la violencia futura y, por tanto, adecuar las medidas de gestión y minimizar las consecuencias de estas formas de violencia.
La segunda. Para acabar quiero indicar que en algunos medios han calificado al DyRIAS de "software antipsicópatas" es una frivolidad y un error. Primero porque los asesinos de masas de las escuelas/centros educativos que hasta ahora se han estudiado no corresponden al prototipo de la psicopatía, sino que muestran otros tipos de enfermedad mental menos "glamourosas", tales como la esquiofrénia, la depresión etc... Generalmente estas patologías aparecen en combinación con otros factores de riesgo criminógeno (actitudes violentas, habitos de consumo de drogas,...) asociados al trastorno mental. Segundo porque este programa es de valoración del riesgo de un suceso determinado (una matanza escolar) y no un programa de diagnóstico psicopatológico. La psicopatía es un trastorno de personalidad de dificil identificación y que requiere competencias clinicas bien entrenadas para que la tarea diagnostica sea acertada. No es correcto asociar "psicopatía" a "delito muy grave y sanguinario" ya que las relaciones entre aquel trastorno de personalidad y la delincuencia es más complejo.
En resumen es bueno disponer de instrumentos de valoración del riesgo de matanzas escolares y saber que se puede emplear y como dice su autor:... en estos casos casi siempre hay advertencias pero generalmente se identifican después del suceso...es importante saber que hay señales de alarma, identificarlos y utilizar el programa en caso de que se den.....
Al igual que se pueden comportar pacíficamente. Los seres humanos no son “violentos” ni “pacíficos” por naturaleza. En la naturaleza de los humanos, por obra de la evolución filogenética y ontogenética, coexisten capacidades, recursos y mecanismos que le permiten comportarse violentamente cuando así lo deciden. Los humanos no son autómatas con un único mecanismo o registro de conducta. No se conducen determinados para actuar por una única manera de sentir, pensar y actuar, y en cualquier situación. Antes al contrario, los seres humanos pueden actuar de muchas formas, comportarse incluso de maneras muy contradictorias y antagónicas. Es cierto que están limitados a un repertorio conductual propio de los humanos, que no es precisamente limitado si, por ejemplo lo comparamos con el repertorio conductual de un molusco como la “aplysia”. Si la conducta de los humanos es “automática, repetitiva y no flexible” pensamos que ese individuo está enfermo o afectado por alguna grave patología mental. El comportamiento y la psicología de los humanos, como casi la de todos los organismos superiores, son muy complejos. La conducta tiene los determinantes proximales en las disposiciones del sujeto, en su historia biográfica y en la situación, y de manera específica en la decisión del sujeto a actuar.
La conducta es violenta, las personas no. Las personas que llamamos de forma habitual “violentas” son aquellas que por la cronicidad, habitualidad de su comportamiento violento y sus disposiciones a realizarlo merecen este adjetivo. A este calificativo de le añaden otros como peligroso, agresivo, brutal, destructivo o criminal. Cualquier persona calificada de violenta, exceptuando algunos casos (por ejemplo, psicopatías con comorbilidad psiquiátrica grave), tiene también en su repertorio de comportamientos, sentimientos y pensamientos y otros elementos no-violentos.
Los descubrimientos de la neurociencia sobre los mecanismos cerebrales de la violencia, el altruismo o la moralidad aparecen con frecuencia en los medios profesionales y de divulgación proponiendo la determinación biológica de la violencia. Ciertos mecanismos cerebrales, relacionados con las emociones, con la “moral” y los sentimientos se relacionan experimentalmente con comportamientos agresivos y violentos.
A su vez, casi simultáneamente, otros estudiosos de la psicología humana de raíz más idealista y especulativa, como son los psicoanalistas, nos hacen mención a la estructura psicológica como matriz de la perversión y los instintos destructivos. Los psicoanalistas, a pesar de los años y los avances científicos del siglo XX, siguen describiendo la pulsión de muerte (en conflicto con la pulsión de vida) como el mecanismotambién instintivo que lleva al humano a la violencia.
Ambos enfoquescoinciden en “descubrir” la naturaleza violenta de los humanos. La clave la tienen los instintos: para unos mecanismos fisiológico-cerebrales y paralos otros supuestos mecanismos mentales inmateriales.
Es hora de avanzar: olvidar el concepto de instinto y, sobre todo, superar las propuestas filosóficas de Hobbes y también las de Rousseau que a efectos de la violencia, a pesar de ser antagónicas, tienen la misma forma de considerar la naturaleza humana como algo invariante para los individuos, ambas son pre-darwinianas con lo que esto significa (que quizás tratemos en alguno otro comentario en el blog). La naturaleza humana se caracteriza por la variabilidad interindividual con la cual se constituyen de forma única y para cada individuo, los elementos básicos de la especie “homo sapiens”. Esta variabilidad es tan grande en los humanos que admiten interpretaciones de tipo dicotómico: violentos/pacíficos o egoístas/altruistas, etc… pero los individuos “prototipo” de aquellas categorías solo son los extremos (raros) de la distribución normal de estos rasgos.
Los “instintos”, mecanismos tan recurridos cuando queremos explicar aquello que nos caracteriza desde muy pequeños (innato) y frente a otras especies son conceptos obsoletos. Los trabajos de los etólogos europeos, K.Lorenz y N.Tinbergendejaron claro que los instintos son respuestas fijas especie-específicas que se elicitan por estímulos signo a los que se han asociado a lo largo de la evolución de la especie. Que la conducta especie-especifica se compone de cadenas de respuesta que están pre-programadas para ejecutarse en un contexto de relaciones determinado. No son conceptos útiles para comprender la complejidad del comportamiento en los organismos superiores. Las conductas complejas todas ellas se adquieren por interacción con el medio a lo largo del desarrollo de los individuos. Estos aprendizajes dependen de la capacidad y maduración del individuo y sus experiencias con el entorno (interpersonal y cultural en la mayoría de primates y mamíferos sociales). De ambos factores. Los humanos no tenemos instintos violentos, disponemos de recursos cognitivos, emocionales y conductuales que nos permiten ejercer acciones violentas que tienen la finalidad de dañar a otros, someterlos u obtener beneficios en situaciones de conflicto. Estas conductas son flexibles, intencionadas, complejas y modulables: nada que ver con los “patrones fijos de conducta” como K. Lorenz denominaba a las respuestas “instintivas”.
Dice Pinker (2003), en una frase con la que quiero acabar este comentario, “con la violencia el problema es la naturaleza humana, pero en ella también se encuentra la solución a misma”.