Weblog dedicado a....

PSICOLOGIA DE LA VIOLENCIA Y DE LA DELINCUENCIA. CRIMINOLOGIA Y PSICOLOGIA FORENSE. PERSONALIDAD Y DESARROLLO. SOCIALIZACION Y EDUCACION.

martes 30 de enero de 2007

¿Disminuye la Violencia contra la mujer?


La grave problemática de la violencia contra la mujer, especialmente la que se denomina especificamente "violencia contra la pareja" (la que se da entre miembros o ex-miembros de una pareja sentimental y habitualmente en el contexto doméstico e intra-familiar) es motivo de una intervención social intensa para reducirla y los resultados son un tanto decepcionantes. En los ultimos tres años el numero de mujeres muertas a manos de sus parejas o ex-parejas parece no cambiar y de ahí se deriva el pesimismo de la eficacia de las actuaciones legales y socio-asistenciales. Sin embargo, en mi opinión, esta es una conclusión falsa. Existen una serie de razones que permiten un juicio más optimista. La primera es de naturaleza epidemiológica. Según esta razón el "numero de mujeres asesinadas" no es un buen indicador del fenómeno de la violencia contra la pareja por su poca representatividad de la variedad que este fenomeno incluye. Probablemente las razones del femicidio no son exactamente las mismas que las de la violencia grave (no-mortal) y de ahí que no la represente en toda su extensión. Naturalmente que es la lacra más grave de la violencia contra la mujer y que debe eliminarse, pero no refleja fielmente los vaivenes de la violencia contra la pareja grave y menos grave (física y psicológica). La segunda razón es la publicación de los datos de la Macroencuesta de violencia contra la mujer que, encargada por el Instituto Nacional de la Mujer, se realiza por tercera vez consecutiva. La primera fue en 1999, la segunda en 2002 y la tercera en 2006. Los datos reflejan un descenso continuado tanto de la "autopercepción del maltrato" que ha disminuido un 14,2% (de 4,2 a un 3,6) entre 1999 y 2006. Tambien se observa un descenso del "maltrato técnicamente definido" de un 22,6% (de un 12,4 a un 9,6%)(ver tabla adjunta).

La tercera razon que avala este posible descenso de la violencia contra la pareja es la publicación, por parte del Departamento de Justicia de los EE.UU. de América , de un estudio comparativo entre la violencia contra la pareja en 1993 y en 2004, segun este estudio se constata un descenso de los asesinatos de pareja, de la violencia física grave y también de la violencia menos grave. Con estas evidencias podemos ser un poco optimistas acerca de la eficacia de todas las campañas y acciones que se desarrollan contra este problema tan incompatible con el desarrollo social y personal de los ciudadanos del siglo XXI.

lunes 15 de enero de 2007

Cibercacoso juvenil: grooming


Dos noticias recientes nos muestran como los delincuentes que abusan de los niños y los adolescentes se aprovechan de Internet para victimizar a los menores usuarios de las nuevas tecnologías. La Policia Nacional, tal y como informa La Vanguardia del viernes 12 de Enero, ha detenido a un hombre de 59 por coaccionar a una menor de 15 años y chantajearla publicando unas fotos de esa adolescente desnuda que ella misma le habia facilitado anteriormente, por medio de un burdo engaño a traves del correo electrónico. Hace unos meses, el 5 de Septiembre de 2006, el diario ADN informaba de un nuevo tipo de acoso sexual a los menores, utilizando la red, que se denomina "grooming". El titulo era muy aclarador "los pederastas cambian el parque por la red". Nuevas tecnologias y viejos delitos. Los pederastas y los delincuentes sexuales, entre otros, no dudan de utilizar todo aquello que tienen al alcance para conseguir sus fines. El ultimo informe de victimización infantil y juvenil publicado por el Departamento de Justicia de los USA (http://ojjdp.ncjrs.gov/ojstatbb/nr2006/downloads/NR2006.pdf ) ya incluye este tipo de victimas en sus estadísticas y, como es natural, aquí tambien hemos de continuar haciendo esfuerzos de actualización para combatir este nuevo tipo de delitos que atentan a nuestros jóvenes. (Para mas detalles ver "Victimizacion juvenil on-line" en este mismo blog).

miércoles 3 de enero de 2007

Victimizacion Juvenil On line

La imagen pública de una juventud violenta y antisocial esconde una realidad en la que los menores y los jóvenes son más veces víctimas de los delitos que autores de los mismos. Los actos violentos y perjudiciales perpetrados sobre los menores son muchos y muy variados. Recientemente se ha descubierto un nuevo tipo de victimación, la “victimación online” y que tiene, entre los niños y los adolescentes a sus principales víctimas. Son nuevos procedimientos de abuso que utilizan los sistemas de comunicación por ordenador (web, chat, correo electrónico, etc..) para realizar estas actividades dañinas. El pasado mes de marzo año la Oficina de Prevención de la Delincuencia Juvenil de los EEUU publicaba un extenso informe sobre la realidad de la delincuencia y la violencia juvenil en los últimos cinco años y en él se detallaba este tipo nuevo de victimación que, la policía también lo ha detectado en nuestro país.

La victimación “online”, denominada así porque la acción ofensiva se realiza a través del ordenador, se clasifica en tres tipos. Las demandas/ofertas de relaciones sexuales, las amenazas de naturaleza sexual y el hostigamiento. Las demandas y ofertas para mantener conversaciones de contenido sexual y la solicitud de información sexual personal, son el tipo más frecuente de victimación “online”. Se realizan por medio del correo electronico y los chats principalmente. Incluyen envio de materiales pornográficos, muchas veces utilizando el engaño, con la pretensión de convencer a la victima a mantener relaciones sexuales reales o virtuales. A veces estas ofertas acaban en intentos de relación sexual reales con el menor. El segundo tipo de victimación online se produce cuando estas comunicaciones de naturaleza sexual tienen, además, un contenido amenazante y violento. Cuando el comunicante, anónimo o no, extorsiona, chantajea o intimida a la victima con el objeto de mantener relaciones sexuales reales o virtuales (en distintos formatos: intercambio de información sexual personal, material gráfico, etc..) en un tono violento y agresivo. Por último el tercer tipo son el hostigamiento, las amenazas y el acoso utilizando la red. La víctima es objeto de amenazas, insultos y otras conductas ofensivas, que no son de naturaleza sexual, y que recibe por el correo electrónico o bien se divulgan por la web mencionando al menor amenazado (rumores, insultos, etc..). Como es fácil suponer muchos de estos incidentes producen malestar y miedo, que en algunos casos es grave o intenso, entre otras consecuencias.

¿Qué extensión tiene este nuevo fenómeno? Se estima que uno de cada cinco usuarios de Internet, entre 10 y 17 años dicen haber recibido demandas/ofertas de relaciones sexuales no solicitadas durante el ultimo año. Las niñas y las adolescentes reciben el doble de ofertas e relaciones sexuales que los chicos. La mayoría de ofertas se realizan sobre chicas adolescentes (76%) y el resto sobre niñas entre 10 y 13 años. El delito más frecuente es enviar material pornográfico que el receptor no ha solicitado. El 94 % de las imágenes enviadas son personas desnudas, un 38% mostraban personas manteniendo relaciones sexuales y un 8% incluían, además, imágenes violentas. Un 23% de los incidentes fueron descritos por las víctimas como muy molestos. Una pequeña proporción de encuestados (6%) informó haber sido objeto de acoso y amenazas en el último año. Estas amenazas llegaban por medio del correo electrónico (52%) o en sesiones de chat (32%). Un 2% de las victimas de estas amenazas dijeron haberse sentido muy atemorizadas y asustadas por esas amenazas. Este tipo de victimación “online” es en gran parte desconocida, ya que los propios victimizados no los hacen públicos. Aproximadamente en la mitad de los incidentes (49%) los jóvenes no informaron a nadie de lo sucedido, solamente en un 29% de los casos se informa a amigos o hermanos y en un 24% lo expusieron a sus padres. El uso de Internet y de las tecnologías de la comunicación es un hábito normal y que cada día alcanza mayor extensión entre los menores y los jóvenes. Podemos decir que han tomado carta de cotidianeidad en la vida de estos ciudadanos en desarrollo. Los riesgos de las nuevas tecnologías, probablemente no muy distintos de los que incorporaban las tecnologías clásicas, debemos conocerlos y controlarlos para reducir sus efectos y la victimación “online” es uno más de ellos.

martes 2 de enero de 2007

Predicción de la violencia contra las mujeres





Confirmar lo acertado de un pronóstico, después de que suceda aquello que se anticipaba, es sencillo, parece que tiene poco valor y a veces ninguna utilidad. Esto es muy doloroso cuando el suceso pronosticado es la muerte de una mujer a manos de su pareja. También lo es cuando nos referimos a cualquier otro desgraciado incidente tanto si es origen natural (un terremoto, un huracán o un alud) como si es de origen humano (un incendio intencionado, un accidente de tráfico o una quiebra económica). El reciente asesinato de Carmen Serrato (58 años) sucedida en Osuna (Sevilla) a manos de su marido (59 años) y de la hija de ambos (34 años) parecía estar predicha y anunciada. Ella lo decía, las amenazas del asesino lo proclamaban, muchos lo temían y aunque algunos no lo consideraron inminente, todos los que ahora analizan el caso coinciden en el pronóstico.

Treinta años de historia de maltrato grave de pareja y sobre el resto de la familia, un historial contrastado de violencia física sobre la mujer, los hijos y otros familiares, una estancia en prisión por amenazas a sus hijos ya mayores e independientes, el uso de sus armas de caza para amenazarlos, el quebrantamiento de una orden de alejamiento, un consumo excesivo de alcohol, unas actitudes machistas y de desprecio a los derechos de sus propios familiares publicas y manifiestas, así como una vida laboral algo errática, aparecen estos días en los medios de comunicación como datos biográficos relevantes del doble asesino que intento quitarse la vida cuando fueron a detenerle. Todos estos elementos mencionados son factores de riesgo de violencia grave contra la pareja, bien conocidos e identificados por los expertos en la valoración del riesgo de este tipo de violencia. Todos ellos se pueden identificar en la lectura de las informaciones, ofrecidas por sus familiares y conocidos, que publican los diarios y las agencias de noticias. También sabemos, por medio de la información que han facilitado a los medios de comunicación los responsables judiciales y del Instituto Andaluz de la Mujer, que los indicios que ellos tenían no hacían previsible este asesinato. El Instituto Andaluz de la Mujer confirmo que la víctima había pedido consejo y asesoramiento, en uno de sus centros de información a la mujer, para la separación de su marido, pero ella rechazó la recomendación de irse a una casa de acogida y “no transmitió que su vida estuviese en riesgo”.

Pero, ¿se podía prever un final tan trágico? y, ¿se hubiese podido evitar? Por lo que ha sucedido y todo lo que sabemos ahora la respuesta a la primera pregunta es que sí y a la segunda, también es que sí. Puntualicemos estas afirmaciones tan contundentes. Los expertos en predicción de sucesos futuros, especialmente aquellos relativamente frecuentes, saben que un hecho puntual no se puede predecir, pero si que se puede estimar con una buena precisión el riesgo de que suceda. Esta estimación, naturalmente probabilística, es el primer paso para poder gestionar, minimizar y evitar que suceda, en este caso, la agresión violenta sobre la pareja.

Calificamos a la sociedad en que vivimos como es una sociedad del riesgo y por ellos se han desarrollado procedimientos de valoración de estos riesgos que sirven para protegernos de muchos peligros. Es fácil recordar los efectos devastadores de huracanes, terremotos, tormentas, riadas o aludes y como, ante estos riesgos, las aseguradoras y las administraciones se esfuerzan en prevenir las consecuencias de los mismos. En esta tarea preventiva se utilizan procedimientos como la valoración constante del riesgo de que aparezcan, las alertas y la adopción de medidas que sirvan para minimizar los efectos de estos fenómenos que, por bien que se conozcan las causas que los provocan, son difíciles de predecir. De igual modo que existen riesgos naturales sabemos de otros que dependen directamente de la acción humana. Los economistas y los expertos financieros, por ejemplo, estiman los riesgos de mora en los créditos hipotecarios, los riesgos de un brusco descenso de la bolsa y otros vaivenes de la economía. Después actúan preventivamente en función de sus conclusiones. Que decir de los expertos antiterroristas que vigilan los niveles de riesgo de atentado de forma constante y escrupulosa. Todos ellos tienen unos procedimientos técnicos, más o menos complejos, que les sirven para estar siempre alerta de la variación en los riesgos de aquellos fenómenos en que son expertos. Suelen utilizar un sistema de identificación y comunicación del riesgo sencillo como es una escala de tres categorías (a modo de semáforo) que indica el riesgo bajo, medio o alto. Además mantienen una categoría añadida, fundamental, la de riesgo extremo e inminente que, de activarse, ponen en marcha y de forma casi instantánea, las medidas de actuación más adecuadas. Recordemos, por ejemplo, el reciente cierre del espacio aéreo inglés del día 10 de Agosto como resultado de una alarma de riesgo inminente de atentados en aviones comerciales en vuelo hacia USA desde el Londres. Los casos de violencia física grave sobre la pareja son sucesos que no se puede predecir técnicamente pero si estimar el riesgo de que ocurran. Los procedimientos que utilizan los expertos en predicción se pueden aplicar, adaptándolos, a las circunstancias propias de la valoración del riesgo de la violencia contra la pareja.

De la información que se ha hecho pública en estos días sobre el doble crimen se puede deducir que había muchos elementos que permitían valorar el riesgo de un probable (y más o menos inmediato) ataque letal de este maltratador sobre su mujer. Todo el historial que hemos descrito más las amenazas de muerte declaradas poco antes del suceso, el proceso de separación iniciado y la resolución judicial con orden de alejamiento, constituyen una situación de conflicto personal que el agresor no podía resolver de otro modo que no fuese extremando aquello que ya había hecho otras veces, pero esta vez con la intención de matar. El agresor decidió agredir violentamente a su pareja, incluyendo si era preciso, a sus propios hijos. El riesgo, a la vista de estos datos, era extremo. Sin embargo la percepción de ese riesgo por parte de la victima y de sus familiares no le atribuía esa gravedad, quizás ni tan siquiera podían detectarlo, pero ahí estaba. Todas las informaciones conocidas y otros indicios, analizados conjuntamente como lo requieren los procedimientos adecuados para esta finalidad, sí lo calificaban de muy grave. El riesgo, especialmente después de la resolución judicial era extremo y para minimizarlo hacían falta medidas de protección de la mujer muy intensas y un control inmediato y permanente del agresor. Estas medidas debían aplicarse mientras persistiese ese nivel alto de riesgo de violencia contra la mujer. Con el paso del tiempo reevaluar el riesgo podría recomendar el cambio de aquellas medidas de control tan intensas.

En nuestra opinión todas las acciones, recursos y especialmente las disposiciones legales y normativas vigentes contra la violencia de género que se han desarrollado en estos últimos años, están siendo eficaces en la mayoría de casos de violencia leve, moderada e incluso grave. Sin embargo consideramos que esta eficacia es menor en los casos de violencia muy graves ya que en estos casos, por su naturaleza, la aplicación razonable de ley no es suficiente para cumplir su cometido. En casos de violencia física extrema, como son las lesiones graves y los asesinatos de mujeres, se requiere de todas esas normas vigentes pero especialmente de su concienzuda y rigurosa aplicación. Requieren la mejor práctica profesional, la más cualificada de todos los agentes que intervienen en la prevención y control de la violencia contra la mujer. Las situaciones de violencia de pareja muy graves, que son las causantes de la mayoría de los asesinatos de la mujer (que actualmente son la primera causa de homicidios en España), exigen una aplicación “casi perfecta” de todos los recursos legales, sanitarios y asistenciales de que se disponga, para que se alcance la eficacia que la gravedad de estos hechos requiere. Algunas mujeres pueden perder la vida o sufrir graves secuelas como consecuencia de la acción violenta de sus parejas o ex_parejas. Hay que valorar técnicamente ese riesgo para cada víctima, con los mejores procedimientos disponibles y, de acuerdo a ese riesgo, actuar de forma coordinada y gestionarlo hasta minimizarlo tanto como se pueda para garantizar la vida y la integridad física de las mujeres amenazadas. Debemos hacerlo, hay que conseguir reducir estos asesinatos a veces anunciados. No podemos dejar que sigan ocurriendo sin esforzarnos más en evitarlos, aplicando todo aquello que este en nuestras manos.

Violencia en las escuelas


La violencia es un fenómeno preocupante por su cotidianeidad, la diversidad de expresiones que presenta y su extensión. Por ello nadie duda de su constante incremento a pesar de que los estudios técnicos no justifiquen siempre esta consensuada percepción colectiva. Esta creencia, el incremento constante de la violencia, genera ansiedad por la amenaza que representa la violencia para el bienestar personal y social. Nos preocupa la violencia política y el terrorismo, nos desespera la violencia de género, nos sorprende e irrita la violencia en el trabajo, nos amarga la violencia en el deporte, nos repugna la violencia sexual y los malos tratos infantiles, nos intranquiliza la violencia juvenil y, ahora también, nos desazona la violencia en la escuela. Este tipo de violencia está en primer plano de la actualidad y tan grave parece que se proponen penas de cárcel para los agresores de los maestros. Las noticias que vamos conociendo sobre la extensión del acoso escolar, las agresiones de los estudiantes a los docentes y también, de los padres a los docentes muestran, a veces con cierta imprecisión por su magnificación o minimización, que en la escuela suceden actos violentos graves con demasiada frecuencia.

¿Qué razones explican esta situación de violencia en la escuela? Primero, por obvio que parezca, ningún fenómeno social complejo, y la violencia en las escuelas lo es, tiene una única y simple causa. Cada tipo de violencia tiene sus motivos, no hay una causa general que los explique a todos por igual y que no sea una generalización excesiva, abstracta e hipotética. Buscar una causa simple y común a la violencia en las escuelas es ineficaz ya que, de existir, seria necesariamente tan genérica que poco podríamos hacer para cambiarla con la rapidez y urgencia que la situación exige. No obstante es frecuente atribuir la violencia en la escuela a una razón principal. Las proposiciones son variadas y entre ellas destacan las siguientes: la sociedad se ha vuelto más violenta y la escuela refleja estos cambios sociales, los padres han fracasado o han abdicado en su tarea de educar a su prole, los niños se han transformado en tiranos porque lo tienen todo y nada satisface sus necesidades y eso los ha convertido en más violentos, los medios de comunicación socializan en la violencia a los menores, no hay castigos que disuadan a los jóvenes en su comportamiento cruel y agresivo, los profesionales de la educación han renunciado a sus responsabilidades educativas, etc… Todas estas explicaciones son más o menos probables y razonables, pero ninguna de ellas explica, a tenor de los estudios realizados, la realidad actual de la violencia en las escuelas.

Ante cualquier suceso o acto violento y de acuerdo al tipo de violencia de que se trate, podemos identificar un conflicto determinado y específico que es la razón última de aquel acto violento. Cuando un padre se dirige intencionadamente a discutir con un maestro y acaba agrediéndole o cuando un adolescente, generalmente con su grupo, espera a un docente para atacarle en la calle o en el propio centro, en cada caso podemos identificar un conflicto específico. En la escuela los conflictos entre profesores, estudiantes y padres son de naturaleza diferente. En el caso del padre, probablemente, el conflicto tiene que ver con algún desacuerdo con la actuación del maestro para con su hijo mientras que, en el caso del adolescente, la razón puede ser el deseo de vengarse o burlarse del maestro. El conflicto es la causa de la violencia pero los que la ejercen son los agresores que pretenden resolver el conflicto de un modo violento. Naturalmente que la existencia de conflictos no justifica la violencia escolar. Los conflictos en la escuela son propios de su estructura y de la función que tiene y siempre existirán. Pero, y en ello casi todos estamos de acuerdo, actuar violentamente es un recurso inaceptable.

Así pues los conflictos son la primera e inmediata causa de una actuación violenta. En torno a esos conflictos, reales o imaginarios, los actores que lo viven, los agresores, las víctimas y el contexto donde se enmarcan sus relaciones, añaden factores que facilitan, desencadenan y estimulan la utilización de las conductas violentas. También existen otros factores que las dificultan, inhiben o suprimen. El equilibrio inestable entre ambos tipos de factores determina la aparición y la gravedad de la violencia. Estos factores son los que tienen la clave de la situación actual de violencia en las escuelas.

Y, ¿cuales son? ¿Qué factores tienen una relación directa con la situación actual de violencia grave en las escuelas? Son muchos y de naturaleza diversa. Cada uno de ellos, por si solo, tiene un pequeño efecto pero todos juntos se interaccionan produciendo la facilitación y la potenciación de los actos violentos en la escuela. Estos factores se pueden enmarcar en los cambios sucedidos en el entorno educativo y escolar de los últimos 25 años. Estos cambios han producido la aparición de nuevos factores que facilitan el uso de la violencia en situaciones conflictivas y también la desaparición de otros factores que inhibían los comportamientos violentos. Además estos cambios han comportado la aparición de nuevos conflictos que se añaden a los más clásicos y tradicionales de la escuela. Más detalladamente estos factores se han originado en el constante e incesante cambio del marco legislativo de la educación, las recientes y múltiples exigencias sociales que recaen sobre la escuela los educadores y los gestores educativos en su actividad diaria, la universalidad extendida de la obligatoriedad educativa hasta los 16 años, la enorme diversidad que se concentra en los centros educativos, la constante exigencia de participación de los padres y otros agentes sociales en la escuela, etc.. Muchos de estos nuevos elementos, que influyen mucho en la dinámica cotidiana de los centros educativos, que se han ido introduciendo de forma justificada por el momento histórico que vivimos, han creado un marco de relaciones interpersonales en la escuela en el cual, los conflictos tienen nuevos elementos y reglas de juego.

Estos cambios no son la causa en sí de la violencia en las escuelas pero han actuado como factores facilitadores y potenciadores de la misma. A la vez los responsables de evitar estos conflictos no han podido o no han sabido anticipar medidas eficaces preventivas y la violencia se ha ido extendiendo de forma gradual. Por eso hoy tenemos una problemática grave, ante la que hay que actuar urgentemente con medidas basadas en el conocimiento riguroso de este nuevo patrón de relaciones interpersonales en las escuelas y que facilita la violencia en la escuela. Esta exigencia no comporta necesariamente que para comprender la violencia en la escuela haya que replantearse repetida e insistentemente prácticamente todos los fundamentos de la sociedad en que vivimos, ni de las formas de relación social que nos hemos dado y que, aún siendo manifiestamente mejorables, cuando se miran desde otro punto de mira han dado muy buenos resultados, mucho mejores de lo que los más optimistas auguraban en los años 70.

lunes 1 de enero de 2007

Bienvenidos/as


Los problemas sociales complejos, como la violencia, el consumo de drogas, la adaptación social, etc... hasta el rendimiento escolar y la propia felicidad individual tienen múltiples causas distintas e interrelacionadas. Entre todas estas causas las que más nos sorprenden son aquellas relacionadas con la conducta humana. A este tema y otros relacionados está dedicado este weblog.

Queremos presentar informaciones, noticias y comentarios sobre todo aquello relacionado con las causas de la conducta humana violenta, desaptada y antisocial desde una perspectiva individual y psicológica.